Lo que dijo este niño antes de morir asustó a la Iglesia y al mundo

Gabriel es un niño mexicano al que le gusta el fútbol, las historias de superhéroes y que sueña con algún día ser bombero. Sería un niño como cualquiera, con sueños e ilusiones como el resto de los niños, de no ser porque hace algunos meses le diagnosticaron leucemia, que es un agresivo cáncer en la sangre.

Su historia se volvió viral en redes sociales pues entró en coma durante algunos días y, al despertar, aseguró haber hablado con Dios, quien le dio un mensaje que debía comunicarle a toda la humanidad.

Gabriel fue internado de emergencia en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de la Ciudad de México, y ahí se supo que el cáncer había invadido su páncreas y su hígado. Estuvo grave por varios días y entró en coma, pero al despertar sorprendió a médicos y familiares al decirles que había estado en presencia de Dios y que le había comunicado algo muy importante.

Lo que dijo el niño te dejará helado de la impresión.

Él dijo: “Papá, vi a Dios y hablé con él. También los vi a ustedes: tú hablabas por teléfono mientras mamá lloraba en el sillón. Mamá, papá, Dios es real. Él dijo que pronto vendrá a la tierra, dijo que muchas cosas caerán sobre los humanos, yo ya no estaré aquí para ese entonces, pero no se asusten, dijo que todo estará bien, y que solo es un mensaje de que pronto estará entre todos nosotros en la tierra”.

Gabriel también dijo que nos esperan tiempos muy difíciles, pues vendrán grandes plagas, sucederán catástrofes inimaginables, habrá guerra, hambre y mucho derramamiento de sangre. Esto sería el anuncio de la segunda venida de Cristo.

La Iglesia aún no ha fijado su postura al respecto, pero varios sacerdotes, incluidos algunos grandes jerarcas del Vaticano, han dicho que este mensaje es una señal clara de que Dios está próximo a venir al mundo y de que se acerca el día del Juicio Final. Según un cardenal romano, es tiempo de arrepentirse de nuestros pecados, de hacer mucha oración y de modificar nuestro comportamiento para ser mejores personas, porque al final todos seremos juzgados por nuestros actos.