El café más caro del mundo viene de… ¿las heces de un elefante?

Así es, lo leiste bien, el café más caro y lujoso del mundo pasa por los intestinos de un elefante; algo sumamente raro, que el su creador asegura que le da buenos beneficios al café.

Hace unos años, el café más caro del mundo provocó una ola de rechazo al saberse que ocultaba una larga historia de maltrato animal. Las civetas que lo comían y defecaban fueron las víctimas en aquel momento. Y ahora, un antiguo productor de ese café ha logrado la manera de hacer el mismo proceso con elefantes.

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Porque en la carrera por a ver quién llega más lejos en producir lujos innecesarios, el canadiense Blake Dinkin lleva la delantera. Para darle los mejores aromas al café está utilizando a elefantes tailandeses que se lo comen en un revoltillo con plátanos, arroz, caña de azúcar y otras frutas y lo defecan.

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Y, sí, para degustar este café a 35 euros la taza, alguien tiene que rebuscar entre los grandes excrementos de los elefantes para obtener unas semillas que, tras lavarse, se llevarán a tostar.

La explicación que da Dinkin es que es la proteína lo que da un mayor amargor al café y al ser digerida por los elefantes resulta en una bebida mucho más suave y aromática.

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El precio desmesurado se explica por el largo proceso de digestión y fermentación (entre 15 y 30 horas) en los estómagos de los elefantes. Asimismo, hace falta alimentar a los elefantes con 33 kg de café para producir solamente 1 kg de este café digerido, al que le ha puesto el nombre de Black Ivory.

Por otro lado, a las trabajadoras (las mujeres de los propietarios de elefantes) se les paga 2.5 euros por recolectar 1 kilo de café, es decir, por 45 de trabajo. Es una cifra considerable, teniendo en cuenta que para recolectar arroz en el campo se cobran 0.18 euros por una jornada entera de trabajo. Además, el precio exagerado también se excusa por la bajísima producción: solamente 70 kilos en la primera cosecha.

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Parece ser que los protectores de los elefantes no consideran que se les perjudique. Estos elefantes viven en la Fundación de Elefantes Asiáticos Triángulo Dorado, en Ban Ta Klang, un lugar donde se enseña a los mahouts, sus dueños, que no los encadenan y que los traten correctamente.

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Y si bien los conservadores del santuario se mostraron al principio escépticos, ahora afirman que esta actividad no perjudica a sus animales y además ellos reciben un 8% del total de ventas del café.

Además, un veterinario comprobó en los primeros test que los elefantes alimentados con café no absorben la cafeína. También declaró para Bloomberg que los elefantes no eran alimentados siempre con café, sino que los dejaba descansar.

El Black Ivory solamente puede encontrarse en algunos hoteles de lujo de Tailandia, Filipinas y las Maldivas.

¿Tomarías este café conociendo su proceso?