Mitos del mundo del entrenamiento físico

En toda actividad del ser humano se han creado y mantenido mitos y concepciones sagradas que son útiles e inspiradoras pero que a veces nos hacen más daño que bien. Me refiero a aquellos mitos que nos presentan metas inalcanzables y por lo tanto frustrantes, o aquellos mitos que nos guían por mal camino, mitos que han quedado obsoletos pero que mantienen su presencia por aquello de que “hay que respetar las verdades antiguas.”

El mundo del deporte no es una excepción. Existen mitos que fueron colocados en pedestales porque fueron en un tiempo efectivos o estuvieron de moda, o porque fueron establecidos por pioneros que se volvieron dioses.

He aquí algunos de estos mitos.

  1. O te dedicas a quemar grasa o te dedicas a ganar músculo. No se pueden hacer las dos cosas a la vez.

No, no es así. De hecho no se puede hacer uno sin hacer el otro. El hacer algún ejercicio, cualquier ejercicio, desencadena procesos metabólicos complejos que convierten tu cauchito en un formidable six pack. El cuerpo, usando su magia especial, desmantela las moléculas de grasa y azúcares que has depositado durante tanto tiempo holgazaneando en el sofá, liberando energía que usa para crear nuevas fibras musculares, más fuertes y flexibles.

  1. Tienes que entrenar todos los santos días de Dios.

No, a menos que quieras agotarte. El cuerpo necesita descanso porque es durante el descanso que se crean esos nuevos músculos de los que hablamos anteriormente. El nuevo tejido no puede formarse durante los períodos de actividad intensa. Se puede entrenar todos los días por períodos cortos pero nunca como rutina normal.

  1. Tienes que entrenar hasta que el agotamiento te lleve al suelo.

Tú puedes hacerlo pero no “tienes” que hacerlo. Llevarte al punto de quiebre te exigirá el máximo y, por ende, esperas máximos resultados, pero el precio en dolor y agotamiento es alto y, repito, no es un sine qua non. Una rutina bien diseñada y aplicada razonablemente te dará los mismos resultados y además es mucho más divertida.

  1. Después que el músculo se va, ya no vuelve.

Esta es una de las excusas favoritas de los viejitos que no quieren salir de ahí. Siempre hay ganancia cuando te decides a hacer ejercicio, no importa tu edad o tu grado de flacidez. Con una rutina adecuad todo el mundo puede ganar top forma.