¿Por qué usar bombillos LED en casa?

Por varias muy buenas razones.

Un bombillo LED consume entre el 80 y 85% menos energía que un bombillo incandescente. Eso significa que una unidad incandescente de 60 vatios, el consumo promedio de un bombillo casero, es reemplazada eficientemente por un LED de 10-12 vatios. El ahorro es revelador. Con los LED tu pago de electricidad disminuirá apreciablemente.
¿Recuerdas la quemada que te diste en los dedos aquella vez que quisiste cambiar el bendito bombillo que se quemó por enésima vez? Eso te pasó por no tener un LED. La tecnología LED es fría, lo que quiere decir que las unidades LED irradian mucho menos calor en el ambiente, no tienen elementos que se calienten al rojo vivo para producir luz.
Los LED tienen excelente eficiencia lumínica, su luz es mucho más regular y uniforme.
¿Cansado de la misma luz amarillenta y deprimente por todos lados de la casa? A grandes rasgos los LED se dividen en aquellos que producen luz blanca suave o ligera y los que producen luz blanca brillante. Los primeros arrojan una luz semi amarillenta, bastante parecida a los bombillos regulares, aunque más blanca que ellos. Este tipo de luz es ideal para los dormitorios, cuartos de recreo, zonas de relajación, etc. Los de luz brillante son apropiados para cocina, comedor y lugares de trabajo o estudio.
Si, por la razón que sea, quieres agregar una nota de color a algún ambiente, no tienes que hace nada más que sustituir tu bombillo normal por un LED. Su gama de colores es increíble, rojos, verdes, amarillos, azules, púrpura, y más. Esto te ayudará a darle una atmósfera especial a ese rincón.
Con un LED puedes darle a un mueble en particular un detalle de iluminación especial. Por ejemplo, el espaldar de tu cama, la vitrina donde guardes esos adornitos tan cuchis que te dejó tu abuelita, ese cuadro que tanto te gusta, el barcito que es tu delicia, tu equipo de sonido. Cualquier rincón se transforma en algo único con un LED estratégicamente colocado.

No lo dudes. Únete al estilo LED.