El horror de los kilos de más en la cámara

Tú eres triste testigo de lo gorda que te ves en las fotos. Cómo es eso posible, te preguntas con horror, si tú no eres así. Una simple foto, un inocente instante de vanidad, te arruina todo el duro trabajo de mantenerte en forma.

Lo peor de todo es que según algunos expertos, la culpa es tuya, o por lo menos, parte de ella lo es. No me odies por eso. Odia al experto.

Una parte del problema es psicológica (cuando no) y otra parte es técnica.

Aparentemente, al mirarnos todos los días en el espejo, nos creamos un imagen que no es la real, una imagen más delgada de lo que realmente somos, debido al juego de la perspectiva y la distancia al objeto que nos refleja, a menor distancia más delgados nos vemos. Por lo tanto el espejo, donde nos vemos siempre a corta distancia, nos devuelve una imagen favorable en lo que respecta al ancho de la misma.

Por eso, cuando nos toman una foto, nuestra efigie se ensancha porque nos ubicamos siempre más lejos del objetivo que atrapa nuestra imagen. No es que nos engorda, es que así es como realmente nos vemos.

Ahora la parte técnica tiene que ver con la ausencia de paralaje en la cámara, es decir, con la diferencia entre ver algo con un ojo o con dos.

Cada ojo recibe una imagen algo diferente del mismo objeto que vemos, causada por la distancia entre los dos ojos. Esta diferencia en las imágenes es lo que se llama paralaje. Es fácilmente comprobable mirando el mismo objeto con un ojo tapado y luego con el otro. Notaremos que la posición del objeto con respecto a las cosas que están detrás de él cambia ligeramente. Cada ojo ve al objeto desde una perspectiva diferente. El cerebro luego combina las dos imágenes y crea una sola. Este proceso es la causa de la sensación de profundidad que percibimos a nuestro alrededor.

Haz el pequeño experimento y diviértete con tus amigos. Coloca una tapita redonda sobre el cuello de una botella de cerveza, por ejemplo, y pídele a tu amigo que lo tumbe con la punta de un dedo. Verás que lo hará sin problema. Luego pídele que lo haga con un ojo tapado. Ya no será tan fácil.

Eso es lo que pasa con el único “ojo” de la cámara. La imagen que ella captura no tiene perspectiva, es plana, y las imágenes planas se ven naturalmente más anchas.
Pero no odies al espejo o a la cámara. Tú puedes ayudarte a ti misma la próxima vez que te tomen una foto. Trata de crear perspectiva con la posición de tu cuerpo: no te pares de frente. Acerca lo más que puedas la cara al lente: inclina el cuello hacia adelante. No te coloques en el centro: ese es el punto de mayor “anchura”.

Como ves no todo está perdido. De todas maneras es bueno que rebajes un poco.