El robot humanoide

Si me hubieran preguntado a la hora de diseñar al humano yo lo hubiera creado como un centauro. 4 patas y dos manos, gran capacidad de carga y velocidad junto con adecuada manipulación. La forma perfecta. Bueno, Dios no me preguntó y nos hizo con dos patas. El habrá tenido sus razones.

Hay animales con 0, 2, 4, 6, 8, 10, cien o mil patas (por lo menos eso es lo que dice el nombre). La mayoría de los animales con 4 patas son mucho más rápidos que nosotros, pero pasan un trabajo enorme bajando o subiendo escaleras, por ejemplo. Los insectos tienen 6 porque necesitan al menos 3 en el suelo con cada paso. Arañas tienen 8 porque…bueno, quién sabe…quizás porque algunas son de repuesto.

La cuestión es que dos patas y un par de manipuladores es un diseño que nos da tremenda flexibilidad. Cambiar dos patas por dos manos no fue un mal negocio. Hay otros animales que han hecho un cambio equivalente. Las aves cambiaron dos patas por dos alas. Y les ha ido muy bien.

Con dos patas no somos tan rápidos pero compensamos de otra manera: con igual facilidad corremos en la sabana y trepamos a un árbol y nadamos en un río y subimos por una cuerda.

Pero caminar en dos patas no es fácil, el equilibrio es complicado si tomamos en cuenta que caminar significa caernos hacia adelante. Caminar es una caída controlada cuando sólo tenemos dos extremidades para hacerlo.

Por eso es que ha sido tan difícil construir un robot humanoide. A pesar de todos nuestros adelantos en robótica: software, miniaturización, materiales, motores y actuadores, etc. nuestros roboticos humanoides son lentos, torpes, toscos.

Estamos muy lejos aún de fabricar un robot que pueda imitar pasablemente el caminar de un humano y mucho menos correr o saltar como nosotros. No me atrevo a decir a cuántos años estamos de ver a un robot driblando a todo el mundo desde el medio campo y metiendo un gol.

Entonces, ¿por qué estamos empeñados en construir un robot bípedo? Porque los necesitamos para trabajar en este mundo que fue hecho por nosotros para bípedos como nosotros. No es tarea fácil para un robot cuadrúpedo o con ruedas u orugas lidiar con escaleras, muebles, carros, etc.

Sin dejar de reconocer y desarrollar por supuesto las grandes ventajas de los robots no bípedos en diversos campos como máquinas de carga, construcción o exploración, vamos a seguir intentando llegar al robot bípedo perfecto. Quizás podamos ver en esta vida a uno de ellos pasablemente grácil y elegante.