Los múltiples nombres de nuestra galaxia

Imagínate que eres un antepasado del hombre moderno en algún lugar de lo que después se llamaría Europa. Es una clara noche de invierno. Imagina que, durmiendo, te dieron ganas de hacer pipí y saliste de tu cueva. Haces pi y luego no puedes evitar mirar al cielo. Lo que está allá arriba es demasiado bello y misterioso como para no verlo cada vez que tienes un chance. Te llena de asombro.

Tu mente no está muy avanzada que digamos pero tiene un potencial increíble. No lo notas, pero esa mente ya comenzó a hacerse preguntas. No sabe aún cómo pensar, así que busca respuestas de otra forma, por asociación. Quizás así nacieron los primeros arquetipos.

¿Qué es eso? ¿Es un río, un camino, una serpiente? No podías saber que es un multitud de estrellas (se dice que son unas 200 billones de ellas), no podías saber que todas danzan alrededor de un centro (se dice que es un agujero negro súper masivo), no podías saber su tamaño (unos 100.000 años luz de diámetro). Y no podías saber que tú vives dentro de ella.

Poco después los pueblos comenzaron a darle nombres. Veamos algunos de los más significativos.

Los catalanes, gallegos y portugueses la llaman Camino a Santiago, porque les servía de guía en sus peregrinaciones a los lugares santos en Santiago de Compostela. Una leyenda dice que Compostela viene de “campo estelar”.

Los chinos la llaman Yinhe, Río Plateado.

Los japoneses la llaman Ama no gawa, El Río Celestial.

Otro pueblo que también la asocia con un río es el hindú. En hindi la llaman El Río Ganges Celestial en referencia a su río sagrado.

Los navajos la llaman Yikaisdaha, La Que Espera El Amanecer, porque observaron que se alineaba perfectamente con el horizonte justo antes del amanecer en cierto día del invierno.

Los algonquinos lo llamaban Ketaksoowowcht, El Camino De Los Espíritus.

Los irlandeses la llaman Claí Mór na Réaltaí, La Gran Cerca De Estrellas.

Los cherokee cuentan que un perro les robó harina de maíz y salió huyendo derramando harina por todo el cielo, por eso la llaman Gili Ulisvsdanvyi, El Camino Por Donde Huyó El Perro.

Los maoríes la llaman Te Ikaroa, La Cesta De Estrellas.

Por último mi favorito. Los kaurna, un pueblo aborigen de Australia, la llaman Wodliparri, El Río De Casas. Su intuición fue impecable al ver en ese lugar incontables lugares que podían ser hogares.

Quizás Dios puso ese show de luces allí para sembrarnos la idea de Él.