La sangre nula

La sangre es uno de los inventos de la evolución más fundamentales que conocemos. Como concepto, un líquido dentro de un sistema cerrado sobre sí mismo que sirve de agente de transporte para todos los procesos y agentes biológicos y metabólicos, está presente en toda la vida, animales y plantas.

Siempre que hablamos de sangre pensamos en la nuestra, roja y llena de oxígeno, la misma que compartimos con mamíferos, aves, reptiles, peces, batracios y demás. Pero hay otros tipos de “sangre”, llamada hemolinfa, que circula en los cuerpos de otros organismos como los artrópodos: insectos, arácnidos y crustáceos. Solamente aquellos animales que carecen de un sistema circulatorio no tienen sangre como los nematodos, los gusanos planos, las medusas, anémonas y corales.

Hay “sangre” de todos los colores. Es azul en pulpos y calamares; en el reino de los gusanos consigues sangre verde; en los insectos es usualmente de color ambarino pálido.
En las plantas toma la forma de savia, líquido basado también en agua que transporta minerales y elementos de crecimiento y reguladores desde la raíz a las hojas y desde allí, transformada por la luz solar, de nuevo a las raíces.

La mayor parte de la sangre humana es plasma, un líquido salino reminiscente del agua de mar, que sirve de transporte a todos los elementos activos.

En ella conseguirás trazas de casi toda la tabla periódica incluyendo metales como el azufre, manganeso, plomo, cobre y hasta oro.

La sangre es amiga del sol. La acción solar en la piel dispara un proceso que reduce la presión arterial en el sistema. Exponerte moderadamente al sol es bueno para tu corazón.

La sangre recorre todos los rincones de tu cuerpo. Tu sistema circulatorio es extensísimo, unos 100.000 km de longitud. El único lugar al que no llega sangre es a la córnea del ojo.

La sangre humana se divide en grupos sanguíneos. Los más comunes son el A, B, AB y O, definidos por la presencia de los antígenos identificados por esas letras. Estos grupos a su vez, se clasifican como positivo, si el antígeno D está presente en los glóbulos rojos, o negativo si no lo está. Sin embargo, hay cientos de antígenos sanguíneos conocidos, todos agrupados por categorías dentro del llamado sistema Rh de antígenos, que no son nombrados porque todo el mundo (o casi) los tiene.

Todo esto se combina para crear unos 35 grupos diferentes de sangre. El más raro de todos estos grupos es el llamado Rh nulo, caracterizado por la ausencia total de antígenos en los glóbulos. Esto la hace especialmente valiosa para transfusiones de sangre a personas con tipos de sangre raros. Sólo se conocen 43 personas en el mundo que poseen este tipo de sangre.