Conoce el cigarrillo de mentira

Tú no eres un fumador. Pero te gustaría tener el glamour, la elegancia o el aire de mundo que los fumadores tienen. Pero sabes que el fumar hace daño. Te gustaría fumar sin hacerte daño.

Quizás eres fumador y quieres dejar de fumar. Sabes que el fumar hace daño. Pero te resulta difícil dejarlo. Necesitas un paso intermedio que te permita, gradualmente, irte desprendiendo de ese vicio. Sobre todo si esa etapa intermedia parece ser mucho más segura.

Estos son los dos escenarios generales en donde el cigarrillo electrónico tiene su campo de acción y donde ha hecho sentir su presencia desde hace unos 13 años.

Lo inventaron los chinos (por qué será que no me extraña esto en lo absoluto) en el año 2003. Se introdujo al mercado en 2004 y hoy en día es un negocio de billones de dólares.

El cigarrillo electrónico es un vaporizador. En inglés, ese lenguaje maleable como la arcilla, al acto de usar uno de estos dispositivos se le llama vaping. El e-cig vaporiza un líquido produciendo la consabida nube de humo y llenando la boca y los pulmones del usuario de vapor aromatizado.

Se hizo popular porque este sustituto del tabaco, por supuesto, no tiene tabaco. El líquido vaporizado está basado en propilenglicol, un compuesto químico orgánico que se usa para la producción de polímeros y en la industria de alimentos. Este líquido está mezclado con glicerina y saborizantes para darle olor y sabor. Algunos de estos líquidos pueden tener pequeños porcentajes de nicotina para ir reduciendo la adicción de aquellos cuya motivación para usarlos fue dejar de fumar tabaco.

Se podría pensar que, como no tienen nicotina, los e-cig son completamente inofensivos. Bueno, la cosa no es tan fácil. La calidad y la inocuidad no están claramente establecidas y diferentes institutos y organizaciones alrededor del mundo no se ponen de acuerdo.

La principal objeción de los que condenan su uso es que pueden inducir a niños y jóvenes a iniciarse dentro de la cultura de los fumadores. Porque a pesar de que no estarían fumando tabaco igual estarían fumando. Según estas organizaciones este es un paso peligroso desde el punto de vista sicológico, apenas retirado del uso del cigarro normal.

Los que defienden su uso dicen que el sólo hecho de dejar de consumir nicotina es ya una ganancia. También nos recuerdan que con el e-cig no se produce el choque térmico sobre mucosas bucales y pulmones que la combustión del cigarrillo causa.

Mientras tanto el cigarrillo electrónico es una alternativa razonable para aquellos que, por una u otra razón, quieren divorciarse del tabaco sin dejar de echar humo.