El pajarito que juega con el viento

Nadie queda inmune cuando uno de estas joyas cruza volando el mundo que contemplamos. Hay algo de mágico en esa fugaz aparición de color iridiscente. Los indios americanos dicen que representa la fuerza vital. No es difícil de creerlo.

Todo es rápido en la vida del colibrí. Sus alas se mueven a razón de más de ¡80 aleteos por segundo! Más parecido a un insecto que a un ave, lo que les permite un dominio del aire inigualado en el mundo aviar. Cualquier maniobra que un helicóptero puede hacer, el colibrí lo hará mejor y con mucha más gracia. Pueden volar en cualquier dirección sin necesidad de girar el cuerpo y pueden quedarse suspendidos, flotando, sobre una flor. Pueden volar incluso invertidos.

Cuando se alimentan, sorbiendo néctar de flores, entre otras cositas que también les gustan, su lengua entra y sale de su pico 18 veces por segundo, y es tan larga que para guardarla la enrollan dentro de su cabeza. Otra increíble característica de su lengua es que, con cada libación, forma un par de tubos en la punta, algo así como dos sorbetes, que chupan el néctar por capilaridad.

Su corazón late a…créelo o no…1.260 latidos por minuto. ¿A qué velocidad late el tuyo? ¿65 – 70? Cuando están descansando respiran 230 veces por minuto solamente…

Sus bellos y radiantes colores no son producto de pigmentos en sus plumas sino que son debidos a ciertas estructuras físicas en ellas que producen refracción en la luz, dependiendo del ángulo entre las plumas y los rayos.

A pesar de su aspecto delicado pueden volar a más de 90 km/h en picada y todo en su cuerpo está diseñado para ahorrar peso. Por eso sus patas están minimizadas para soporte y nada más, no pueden caminar o saltar con ellas.

Debido a su rápido metabolismo necesitan comer continuamente y deben consumir la mitad de su peso cada día.

Son aves exclusivamente americanas y dentro de ésta se consiguen desde Alaska hasta el sur de Chile. El país más rico en colibríes es Ecuador con más de 160 especies identificadas hasta ahora.

Son aves migratorias y se ha registrado un vuelo de 500 km sin parar por uno de estos simpáticos y únicos pajaritos. Como muchas veces pasa en el mundo natural, hay una fuerza y energía tremendas en aquellos seres que más frágiles parecen.