Los adorables caballitos miniatura

¿Te gustan los caballos? Mucho. ¿Te gustaría tener uno? Hombre sí, pero no tengo espacio y mantener uno es bastante caro.

Entra el caballo miniatura.

La historia del caballo miniatura es bien interesante. Primero que todo, debemos decir que un caballito miniatura no es un pony. Es una clase especial de caballos mucho más pequeños que los pony.

Se piensa que hay rastros de miniaturas en tumbas del antiguo Egipto. En la Europa medieval hay registros que muestran la presencia de los minis en las cortes de Francia, Inglaterra, Alemania y Bélgica. Las modernas razas de minis, hay tres de ellas, fueron establecidas a mediados de los 90s.

Al principio eran curiosidades y adornos en las cortes de los reyes. Al ser importados a América fueron usados para trabajar en las minas por su facilidad para entrar en los túneles y porque rendían mejor que los niños que sustituyeron. Hoy en día son preferidos como mascotas.

A diferencia de los ponys, que son caballos cuyas proporciones se pierden un poco, la crianza de los minis se orienta hacia la producción de un caballo chiquito pero de proporciones iguales a las de un caballo normal. El famoso Phantom Stetson es un ideal  perseguido por todos los criadores de minis.

Existen dos estándares de minis, el primero, A, son aquellos caballitos que miden hasta 86 cm de altura al hombro. El segundo, el B, incluye a todos los minis que miden entre 86 y 96 cm.

Las tres razas oficiales son la argentina Falabella, la inglesa Toy Horse y la norteamericana AMHA (American Miniature Horse  Association).

Como mascotas son tiernos y obedientes. Pueden ser entrenados como cualquier otro caballo, aunque no para cabalgar, obviamente, a menos que seas un humano miniatura, es decir un niño. No necesitan grandes espacios y comen muchísimo menos. Por lo general son más longevos que sus hermanos de tamaño normal. Han sido usados para acompañar personas invidentes y en diversas formas de terapia. Incluso fueron usados para acompañar oficiales de policía a las escuelas, como forma de presentación de éstos a los niños.

La coloración es ampliamente variada, desde presentar un color uniforme hasta pintos en cualquier combinación.

Obtener un mini puede costar entre 400 y 3.000 dólares dependiendo, por supuesto, de su pedigrí.

Es bueno aclarar que genuinos minis son producto de cruces entre ejemplares sanos a través de un proceso de selección y en ellos no se usa ninguna otra técnica que pueda producir enanismo, lo cual siempre trae como resultado enfermedades y deformaciones. No son caballos enanos, son caballos en miniatura.