Onna-bugeisha

Una mujer guerrera perteneciente a la clase samurái. Eso es lo que onna-bugeisha significa. Aunque su presencia no era común en los campos de batalla, muchas mujeres japonesas pertenecientes a familias samurái fueron entrenadas en el uso de armas y técnicas de combate. Las mujeres se convirtieron así en una línea de defensa importante cuando se trataba de proteger los hogares, familias, y su propio honor.

 

Su arma preferida era la naginata, versión japonesa de la alabarda medieval (o viceversa), lo que les permitía atacar y defender manteniendo una distancia adecuada de su adversario, además que, manipulando el gran radio de acción particular de esa arma, eran capaces de desarrollar cortes de gran velocidad, compensando la desventaja en fortaleza física. También llegaron a ser duchas en el uso del tanto, daga o cuchillo samurái, como arma de último recurso en luchas en el interior de la casa.

La leyenda comenzó con la princesa Jingu, figura legendaria de alrededor del año 200 D.C., quien decidió guiar a su nación después que su esposo cayó en batalla. Su vida tuvo una gran influencia en la vida social y económica del antiguo Japón. Sus logros y legado fueron reconocidos siendo la primera mujer cuyo rostro fue grabado en un billete.

Magníficos ejemplos de estas extraordinarias mujeres son:

Tomoe Gozen. Su existencia física es cuestionada por algunos pero su figura e historia es parte de las epopeyas clásicas japonesas. Participó en las guerras de los clanes Taira y Minamoto alrededor de 1150 D.C. Es considerada una guerrera sin par que era enviada por su señor feudal en primera línea contra el enemigo envuelta en armadura, espada y arco. Su valor es relatado como superior a muchos guerreros y salió victoriosa en singulares combates contra samuráis de renombre.

Hojo Masako. Esposa del primer shogun Kamakura y madre de shoguns, vivió entre 1156 y 1225. Fue líder en el ámbito político de su era. Su esposo fue el triunfador en el conflicto entre los clanes Taira y Minamoto que definiría el futuro de Japón. Masako acostumbraba cabalgar con su esposo durante las batallas. Después de la muerte  de éste se hizo monja budista pero continuó ejerciendo una influencia importante en la historia medieval japonesa.

Nakano Takeko. Nacida en 1847 es una sólida presencia en la historia de los últimos años de la clase samurái. Durante la batalla de Aizu, parte del conflicto que se conoció como la guerra civil Boshin, participó defendiendo la posición del shogunato Tokugawa, y lideró el único cuerpo conformado solamente por mujeres que se conoce en la historia samurái. Este batallón de mujeres guerreras se conoció como Joshitai. En esa batalla recibió un disparo en el pecho.

Todas ellas heroínas que demostraron que enfrentarse a la muerte cara a cara y abofetearla no es algo que depende del género sino del espíritu.