Que caiga el chaparrón

Vamos a hablar del agua, ese líquido que damos por sentado y que tratamos tan mal, sobre todo si consideramos que no es fácil tener agua. Solo el 1% (más o menos) de toda el agua en el planeta es agua dulce. El resto es agua salada o está congelada en los polos.

Hay alrededor de 1,5 billones de kilómetros cúbicos de agua en la Tierra. Eso es como 800 trillones de piscinas olímpicas. No parece mucho ¿no? Pero si la regáramos parejo por toda la superficie del planeta, éste quedaría cubierto por una capa de unos 3.700 m de profundidad.

Hay dos hechos fundamentales del agua que han permitido que tú y yo estemos vivitos y coleando. Uno es que el agua se expande cuando se congela, por eso es que el hielo flota. Esta es la razón por la que ella se congela desde arriba hacia abajo, lo que le permite a la vida seguir existiendo a pesar de que mares, lagos y ríos estén bajo un capa de sólida blancura. La vida pudo mantenerse así a través de las diversas edades de hielo.

El otro hecho es que a las moléculas del agua les encanta abrazarse con pasión unas a otras produciendo así una tensión superficial muy por encima de un valor equivalente en otros líquidos. Esta propiedad le ayuda al agua a vencer la gravedad y transportar cosas dentro de tu cuerpo.

Muchas veces no nos damos cuenta de la velocidad a la que gastamos agua y es sorprendente de que todavía haya alguna disponible para beber en este mundo. Por ejemplo: se gastan 200 litros de agua para hacer una taza de café (esto incluye toda el agua que se requiere para producir los granos de café necesarios para esa tacita); de la misma manera se usan 15.000 l para producir un kg de carne; 150 l para tener medio litro de cerveza; un kilo de algodón  toma 10.000 l de agua; cada uno de nosotros nos bebemos unos 1.000 l al año; el proceso industrial de un país puede consumir unos ¡15.000 millones de galones por día!

Se dice que hay agua en los polos de la Luna, Marte y otros; se dice que hay océanos en algunos satélites del sistema solar como Europa y Encélado. Hay enormes nubes de vapor de agua en las nebulosas.

El agua es aparentemente abundante… pero no lo es. Hay mucha agua en el universo, pero esa agua no está aquí ahora, no se puede usar, y si no cuidamos la que tenemos aquí y ahora no viviremos para usar la otra.