¿Qué tanto sabes de los ‘caballitos de mar’? ¡Tenemos algunos datos para ti!

Bajo el mar existen miles de especies impresionantes que resguardan misterios de su vida, su producción, su alimentación, etc. Las cosas que menos nos imaginamos pueden suceder dentro del agua, sobre todo en sus profundidades donde la luz se extingue y las criaturas más extrañas e impresionantes del mundo. Una de las criaturas que no son desconocidos para nadie pero a la vez se sabe poco sobre ellos, son los caballitos de mar. Si eres curioso y te encanta conocer el mundo y lo que encierra en su naturaleza, entonces estás en el lugar indicado. En la siguientes lineas te damos algunos puntos que quizá no conocías del caballito de mar…

¡Comencemos!

Asesinos 

Como la mayoría de las especies acuáticas, los caballitos de mar no son la excepción al momento de cazar sus presas. Suelen consumir especies vivas por medio de succión, ya que son extremadamente… ¡lentos! Pueden succionar a especies que vagan a 4 centímetros aproximadamente de su hocico; por eso su forma de tubo.

Un dato común 

Muchos ya lo sabían, pero quizá seas tú la excepción. Los caballos de mar machos, son los que se encargan de fecundar los huevos y los mantiene dentro por dos meses hasta su nacimiento.

Nacimiento de las crías 

Las crias pueden ser expulsadas de forma grupal o aislada, todo dependerá del padre.

Científicamente 

Su nombre científico es Hippocampus que significa “caballo oruga”. Comúnmente los conocemos como caballitos de mar por su cabeza parecida a la de los caballos y su hogar, pero el significado científico proviene no solo de su cabeza, sino también de la forma de su cuerpo.

Sus ojos

Sus ojos, están ubicados a cada lado de su cara y son capaces de mirar en direcciones distintas esto, les permite observar con detenimiento a cada una de sus presas.

Su cabeza 

Su cabeza cuenta con un ángulo de 90 grados con respecto al cuerpo y con los únicos peces que tienen ésta característica.

En equipo 

Ellos suelen nadar distancias grandes y para eso suelen trenzar sus colas y navegar en grupo. En algunas ocasiones, los más jóvenes no saben desligarse y lamentablemente terminan muriendo.