Terrible lagarto

Dinosaurio es una palabra que despierta en nosotros cierta aprensión, peligro, un animal que nos destroza en un par de segundos y nos come mientras estamos aún vivos. No todos eran así, por supuesto, muchos de ellos eran herbívoros apacibles, como vacas y ovejas. Pero estos no vienen a la mente cuando pensamos “dinosaurio”. Quién llega rugiendo es el tiranosaurio, o el albertosaurio, o el alosaurio. Todos ellos monstruos enormes de 4…5…7 toneladas de rugido y hambre; todos ellos con dientes del tamaño de cambures y trituradora fuerza en la mordida.

Sin embargo ninguno de esos demonios es el dinosaurio más peligroso. Ese honor es del troodon.

El troodon fue un terópodo, orden de dinosaurios bípedos del que evolucionaron las aves, que vivió hace unos 80 millones de años. Su nombre significa “diente hiriente”. No era un animal grande, más o menos un metro de altura (bastante más alto que un perro) y un peso de unos 50 kg (un pastor alemán macho, adulto, robusto, pesa unos 40 kg).

Tenía visión binocular, lo que lo hacía un depredador eficiente, pero además sus ojos eran proporcionalmente más grandes que el resto de los terópodos, lo que hace pensar que podía cazar también de noche.

Eran padres dedicados, capaces de cuidar su nidada de hasta 24 huevos, y se estima que formaban grupos lo suficientemente estables para cazar en grupo.

Bueno, y qué…todo esto era común en otros dinos, el velociraptor también se cree que cazaba en grupos, y los demás eran bastante más grandes.

Pero los demás no tenían el cerebro que el troodon poseía.

Hablemos un poco del coeficiente de encefalización. Este es una medida biométrica que da una idea de la inteligencia de un animal. Es una relación entre la masa del cerebro y la masa total corporal del animal en cuestión. Se dice que mientras más alto es este coeficiente (EQ por sus siglas en inglés), más recursos cognitivos adicionales tiene un animal para lidiar con problemas más allá de sus imperativos biológicos de supervivencia.

La mala noticia es que el troodon tenía el más alto índice entre todos los dinosaurios conocidos, comparable a los de algunas aves modernas, lo que lo hacía el genio de los saurios. Y no caigas en la trampa de decir que no es nada impresionante tener la inteligencia de un avestruz o un cuervo, pues en términos generales, las aves tienen una capacidad cerebral unas 10 veces superior a un reptil.

Esa inteligencia del troodon es lo que lo hace el dinosaurio más peligroso de todos. Este dinosaurio poseía todos los atributos para haber evolucionado hasta alcanzar un nivel comparable a los primates. Si el famoso meteorito no hubiera caído cuando cayó, si el troodon hubiera tenido ese chance, el que escribe lo estuviera haciendo ahora con manos de tres dedos sobre el teclado. Los mamíferos no hubieran tenido ningún chance.