Descubriendo el chocolate como antioxidante

Del chocolate se habla mucho, positiva y negativamente. Es versátil, fácil de conseguir, relativamente económico y muy delicioso. Es una tentación para muchos, un delirio para todos los paladares y ¿un alimento terapéutico?

Pues probablemente asocies el chocolate con leche, crema y mucha azúcar. A fin de cuentas, el cacao es tan amargo que necesita notorias cantidades de dulce para temperarlo. Sin embargo, es precisamente el cacao un alimento de variadas propiedades. Sí, el cacao, no el chocolate en sí, aunque sea su ingrediente principal. Esto sugiere que la ingesta de este alimento de la forma correcta bien puede ser una opción bastante beneficiosa. Es decir, hace falta considerar qué puede el cacao, aún en forma de chocolate, hacer por nosotros.

El cacao es termogénico, es decir, estimula el consumo de tu cuerpo y la transformación de energía. Por lo tanto, para decir que comes “chocolate saludable”, este debe ser chocolate negro, es decir, tener un porcentaje mayor de cincuenta en el contenido de pasta de cacao. Lo demás es una golosina más abundante en azucares que en cacao.

Por otro lado, es antioxidante, y se considera al cacao el alimento con mayor concentración de polifenoles, sustancias asociadas con la regeneración y prevención de afecciones cardiovasculares y el estrés oxidativo. Por su parte, los flavonoles, otro compuesto fenólico, favorecen la dilatación vascular, o lo que es lo mismo, la dilatación de venas y arterias, promoviendo la oxigenación celular y previniendo las obstrucciones por trombos.

Consumir chocolate no debería hacer sentir culpable a nadie, pero solo si es alto en concentraciones de cacao y bajo en niveles de azúcar, como lo bebían los aztecas cuando fue descubierto por los españoles como brebaje. Claro está, tampoco hay que exagerar y consumirlo en cantidades y frecuencia moderadas. Es decir, el chocolate puede ser una gran ayuda para el cuerpo y la salud y para conservar la juventud.