3 palabras para vivir-meditando o meditar-viviendo

Todo el mundo habla de meditación, de este o de aquél método, de esta o de aquella escuela, de este maestro o de aquel otro, de esta y de la otra técnica. Yo estoy a favor de eso, del uso y promoción de la meditación como herramienta para mejorar tu vida a tantos niveles.

Pero es muy común el error de limitar la meditación a un lugar, o a una hora, o a un período. Eso es parte de las etapas iniciales y del aprendizaje. Pero todos los maestros coinciden en que la meditación, como la oración, tiene que convertirse en parte de la vida diaria, de lo contrario es solo un escape más.

Ser parte de la vida diaria significa que cada acción debe estar imbuida de los principios fundamentales de la meditación. Cada acción. No ésta porque es fácil y aquella no porque es muy difícil. Es cada acción, desde abrir los ojos en la mañana, hasta cada respiración que se toma  durante el día.

Más allá de las diferentes técnicas, la meditación tiene unos principios que son comunes a todos los estilos. Yo te propongo tres palabras para recordarlos y aplicarlos en cada situación que se presente.

Detente. Quédate quieto. No te muevas. Esto en meditación se refiere, sobre todo, al cuerpo, de manera que éste deje de ser una distracción. Pero aquí hablamos del dejar de juzgar, de diferenciar, de separar activamente lo que vemos. Hablamos de detener la mente. En toda situación, cómoda o no, detente. ¿Estoy separándome y alejándome de esto? ¿Estoy creando una distancia, un espacio para el ataque y la defensa? ¿Es la división que percibo real o creada por mis juicios y conceptos? Detén tu diálogo interno. Detén tu juicio.

Relájate. No opongas resistencia. Deja que el flujo fluya. Deja que la percepción se abra, se vuelva blanda y permita la aceptación de aquello que, al no ser juzgado ya más, se percibe como lo que no es diferente. Dóblate como el bambú, como la hierba, como el junco, que se relajan contra el huracán. No hay nada que pueda dañarte si tú no se lo permites. No hay nada que defender, no hay nada que atacar. Observa con tranquilidad. Observa en paz.

 

Respira. Inhala, exhala. Toma y da. Toma la energía y da vida. Toma energía y da paz. Toma energía y da energía. No permitas que la tensión o el estrés detengan tu respiración, ese intercambio en el que el universo entra y el universo sale. Toma y da. Toma el amor de Dios y da la paz de Dios.