Felicidad vs. Significado

“El significado de la vida es descubrir tu talento. El propósito de la vida es regalarlo.” Picasso.

¿Eres feliz? A ver, ponte la mano en el corazón y hazte esa pregunta. ¿Soy feliz?

Las respuestas caen en tres categorías generales: si, no y más o menos. Quizás contestes: no tanto como me gustaría. Porque todos sentimos como que, no importa cuán felices seamos, siempre hay lugar para un poquito más de felicidad.

Pero hay algo misterioso y, a la vez, frustrante, en la felicidad. Su corta duración. ¿Por qué siempre nos sentimos obligados a perseguirla, a buscar más, a pesar de que tenemos todas las condiciones que la satisfacen?

Un día todo nos sale bien, conseguimos lo que buscamos, tenemos lo que necesitamos, recibimos lo que nos merecemos, y ese día todo es felicidad. Pero al siguiente día tenemos que comenzar de nuevo porque la felicidad de ayer ya no está, se diluyó, perdió potencia.

La felicidad parece ser efímera, movediza. Por eso es que al llegar al final de la vida y mirar atrás, muchas personas se sienten vacías, a pesar de que durante su vida fueron generalmente felices.

La respuesta es que no es lo mismo felicidad que significado.

Una vida feliz no necesariamente es una vida con significado, con sentido.

Esto es así porque lo que te hace feliz no necesariamente le da significado a tu vida.

La felicidad, en términos generales, depende de conseguir lo que uno desea. La consecución del deseo nos llena de satisfacción, calma el afán de poseer los objetos, materiales o no, que asociamos con el triunfo en la vida. Deseo un auto y lo tengo, soy feliz. Deseo una profesión y ya la tengo, soy feliz. Deseo amigos y los tengo, soy feliz. Eso te apuntala el sentido de triunfo, pero no promueve el sentido de propósito. El propósito es la razón de ser de tus triunfos. ¿Para qué toda esta lucha? Toda esta cadena de triunfos, ¿cuál es su propósito?

Hay estudios que parecen demostrar que ser feliz no es sinónimo de una vida enteramente satisfactoria y que el significado esencial de la vida no es realizado únicamente a través de la felicidad.

Una vida feliz puede ser insatisfactoria porque el sentido de propósito no es satisfecho por medio de la persecución de los deseos, sino por medio del satisfacer las necesidades de los demás. Vivir rodeado de amigos te hace feliz, trabajar por los que amas te da significado.

El dar, más que el poseer, es la clave. Lo importante es comprender que, usualmente, el dar no trae instantánea felicidad. Incluso, puede ser incómodo o, a veces, doloroso. Pero el sentido de propósito que imparte tiene el potencial de darte una vida con sentido real de lo que eres o de quién eres.

La comodidad, el placer, el estar bien, te hace feliz. Pero eso no llenará el vació que sólo el pleno significado de la vida ofrece. El trabajo, el sacrificio, el desprendimiento, puede que te sea incómodo pero, al final, eso es lo que te hace mirar atrás y ver una vida con significado.