Laika. Su historia

Era el año de 1957. Estados unidos y la Unión Soviética comenzaban a enfrascarse en una carrera espacial, en una competencia para ser los primeros en conquistar esa nueva frontera.

La Unión Soviética acababa de anotarse una victoria con el Sputnik 1, el primer satélite artificial en orbitar la tierra. Los norteamericanos abrieron desmesuradamente los ojos y se lanzaron de cabeza a la carrera respondiendo con el satélite Explorer 1.

Nikita Krushev, ni corto ni perezoso, decidió mantener la delantera y ordenó inmediatamente el Sputnik 2.

Ya, en esta etapa temprana de la exploración espacial, todos comenzaban a preguntarse cómo les iría a los humanos en el espacio.

Así nacieron los programas para enviar a seres vivos en órbita. Los primeros experimentos fueron animales dentro de artefactos disparados en trayectorias balísticas que apenas rozaban el espacio exterior. Varios de estos programas incluían perros.

Pero Nikita quería algo más. Quería un animal allá afuera, orbitando la Tierra, y le impuso a su gente una fecha, dándoles escasamente un mes para diseñar, construir y lanzar una nave totalmente nueva.

Los soviéticos habían ya lanzado 12 perros al espacio en las pruebas balísticas mencionadas. Necesitaban el decimotercero y salieron a buscarlo en el mismo lugar donde habían conseguido a todos los anteriores, las calles de Moscú. Ellos pensaban que los perros callejeros en Moscú ya habían comprobado su valía y condiciones al sobrevivir el frío y hambre de los inviernos moscovitas.

Laika fue uno de estos perritos templados por las calles moscovitas. Como todos los callejeros del mundo, Laika no tenía una raza específica. Era producto de ese excelente cruce que sólo los perros callejeros tienen. Se piensa que era parte husky y parte terrier, de 6 kg y 3 años de edad.

Todos la describen como una perrita tranquila y simpática.

Laika fue entrenada para sobrevivir en un ambiente que no le permitiría moverse, sólo podía estar de pie, sentada o acostada. Tenía un sistema de oxígeno y uno de extracción de CO2, tenía un ventilador, una provisión de gelatina proteínica y una bolsa para excremento pegada a su cuerpo. Algunos instrumentos median su pulso, respiración y presión arterial. Eso era todo.

Con este mínimo equipo fue lanzada a orbitar la Tierra.

Laika murió a las 7 horas de vuelo aparentemente de sobrecalentamiento, aunque La Unión Soviética nunca fue clara sobre las causes de su muerte. La supervivencia de la perrita nunca estuvo en la mente de los planificadores de la misión. Los soviéticos daban por descontado que Laika iba a morir en algún momento de la misión.

Inmediatamente, al conocerse el resultado del vuelo del Sputnik 2, se levantaron voces de protesta en todo el mundo, denunciando el sacrificio de Laika y la falta de ética en el uso de animales en experimentación científica.

Laika fue el primer ser vivo en orbitar la Tierra. La ciencia del espacio siempre la recordará.