Los primeros anteojos con reconocimiento facial

Noticias curiosas llegan desde el gigante de Asia. Como ya es costumbre, desde China se ponen a prueba objetos y circunstancias antes que en el resto del mundo, un símbolo de una sociedad curiosa, que trata de innovar y, como no es raro de la cultura china, bastante peculiar. Se trata de los servicios de seguridad de la ciudad de Zhenghou, en la República Popular China, donde están usando gafas que cuentan con un sistema de reconocimiento facial.

Durante el Año Nuevo Lunar, oficiales de la policía están llevando gafas de sol que, según algunos medios locales, se están poniendo a prueba en las estaciones de tren de una de las ciudades emergentes del país más poblado del mundo. Debido a la notable movilización de personas para la festividad, que muchas veces es denominada con la descripción de “el evento de migración humana más grande del planeta”, los servicios policiales dotaron a sus funcionarios de estos particulares dispositivos, que están conectados a una base de datos de más de 10.000 personas en problemas con la justicia. Según dicho cuerpo de seguridad, en el exordio de su aplicación logró capturarse a siete sospechosos de casos criminales de importancia y hasta veintiséis sujetos que viajaban usando identidades falsas.

Las gafas fueron suministradas por la empresa LLVision, que creó el aparatico en conjunto con la policía a fin de adaptarse a las necesidades del servicio de seguridad.  Aunque reconocen que las condiciones del entorno pueden afectar su rendimiento, los creadores de la nueva “arma” policial afirman que puede reconocer el rostro de un sospechoso que esté en el software en cerca de 100 milisegundos. Esto bien podría explicar por qué cada uno de estos objetos vale casi setecientos dólares.

Como siempre, toda nueva tecnología tiene sus detractores. Algunos argumentan que es una nueva forma de intrusión de la privacidad y el anonimato y hasta dicen que falta mejor supervisión para llevarlo a cabo. Consideran que podría darle un enorme poder a ciertos gobiernos, sobretodo de forma sensible a gobiernos opresivos. Una acusación bastante delicada en China, donde la ley permite el rastreo y vigilancia de ciudadanos con plena libertad.

Sea como fuere, se trata de un nuevo e ingenioso mecanismo que están poniendo en práctica y que aún debe arrojar más resultados concluyentes. Sin embargo, hay que entender que tal despliegue de tecnología usado en sistemas de seguridad pública es algo que interesa bastante, no solo en la China.