¿Sabes elegir buenas amistades?

Comúnmente, la amistad es algo que se da de forma natural, sin pensarlo dos veces y sin tanto análisis, simplemente porque le agradamos a alguien o a cierto grupo de personas. También se puede generar en condiciones adversas cuando, al principio, no te llevas bien con esa persona, pero ellos se mantienen cerca de nosotros para hacernos felices y acompañarnos en nuestros días penosos y tristes.

Pero ¿qué pasa cuando las amistades no son buenas? ¿Nos sentimos traicionados?, ¿cambiaron para mal?, o es simplemente que estamos lejos de ellos. La gente cambia, pero ¿una amistad puede durar para siempre?

A continuación daremos lecciones para elegir y mantener unos buenos amigos:

Primeramente, presta atención, date cuenta de como hablan, caminan o gesticulan. Eso te dirá mucho sobre lo que piensan o sienten. Observa sus costumbres, pasatiempos, especialmente, qué hacen para divertirse. Si puedes compartir algún pasatiempo como: cantar, cocinar, leer, hacer deportes o algún videojuego hay chances de que se puedan establecer lazos amistosos.

La confianza es uno de los toques para esas uniones. Si el sentimiento general es que puedes confiar en esa persona entonces continúa. Es fundamental que crean en ti y no en falsos argumentos. Las amistades no te juzgan, pueden contarse secretos mutuamente.

La comunicación también es fundamental, el compartir anécdotas, aspiraciones y proyectos. ¿Te sientes inclinado a hablar con él o ella?

También es ideal darte cuenta de cómo te sientes con aquella persona, los amigos están para cuidarse y apoyarse en las buenas y malas. No se amenazan, no fingen o se traicionan, en tal caso, no volverán a tener el mismo contacto de antes.

La amistad se cultiva como una planta, no se abandona, por lo tanto es bueno escaparte un poco para reunirte con tus amigos, por lo menos una vez a la semana. Reúnanse para ver películas o ir a clubes y así salir de la monotonía.

Una amistad crece más con el pasar de los tiempos y tantas cosas que se viven juntos, incluso una cercanía mutua con las respectivas familias.

Los amigos respetan entre sí los valores e idiosincrasia, ideologías, religión, situación económica, entre otras cosas. Los amigos no fuerzan cambios de forma de ser o actitudes.

La honestidad es otra parte esencial.

 

Conforme vamos creciendo, nos volvemos más selectivos. Aprendemos que a veces hay que hacer cambios para nuestro bien, basados en criterios de escogencia más maduros y serios.

Los verdaderos amigos son la familia que nosotros escogemos, no importa la raza, creencias religiosas, estatus social, con confianza y honestidad, ellos formaran parte de nuestro día a día.