Un planeta hecho de diamante

«El mejor diamante está guardado en tu pecho», León Larregui (cantautor mexicano).

Algunos especulan que el diamante fue el primer mineral que se formó en el universo, en el corazón de las estrellas, donde se dieron primero las condiciones de presión y temperatura necesarias.

Los antiguos griegos y romanos los relacionaban con los dioses. Las flechas de Cupido tenían puntas de diamante, todo penetrantes, imparables.

Y desde siempre esta joya ha cautivado a la humanidad, el hombre veía en él el símbolo de la dureza e invencibilidad, la mujer veía la pureza y la luz.

Los diamantes tardan mucho tiempo en formarse y para cuando ya salen a la superficie, empujados por fuerzas volcánicas desde profundidades de más de 150 km, tienen un par de billones de años de edad. Pueden ser tan viejos como 3 billones de años.

Un diamante es un cristal hecho de casi 100% de carbón. Es el material natural más duro que se conoce. Las trazas de impurezas, cuando las hay, le confieren colores.

Un diamante es evaluado considerando 4 características: color, corte, quilates y claridad. Los colores cubren casi toda la gama posible pero los transparentes son los más costosos porque eso significa que no tienen impurezas.

 

 

El tipo de corte le añade valor ya que un diamante puede perder hasta la mitad de su peso durante el proceso de corte y pulido.

Los quilates dan una medida de su peso. El diamante más grande fue descubierto en 1905 en Sur África, se llama Cullinan y pesó 3106 quilates. Después de cortarlo se obtuvieron 9 diamantes grandes y 100 pequeños.

La claridad da una medida de cómo refracta y refleja la luz.

Son más comunes de lo que parece. Su escasez se debe a que la gran mayoría son muy pequeños, muchos son moleculares en tamaño, y también porque las compañías mineras manipulan su comercialización para mantener altos precios.

Los astrónomos creen que son numerosos en el espacio. El tipo de estrellas conocidas como enanas blancas podrían ser muy ricas en diamantes. El planeta 55 Cancri e, a 45 años-luz del Sistema Solar, tiene una masa casi 8 veces la de la Tierra y se estima que ¡un tercio de él esté hecho de diamante!

Fue en 1477 cuando el romance cambió. El archiduque Maximiliano de Hamburgo le regaló a la duquesa María de Borgoña un anillo con diamantes formando la letra M como propuesta de matrimonio.

Desde entonces cada novia espera tener uno el día que entrega su corazón. Ese corazón que vale más que mil diamantes.