¿Vives con un egoísta? Si no hay remedio prueba esto

En última instancia puedes alejarte de él o de ella, pero eso no siempre es posible o siquiera deseable. Puede que exista una relación firme y que el egoísmo sea una de esas cosas que vienen con la compra.

Todos somos, grado más, grado menos, egoístas, y cierto nivel de egocentrismo es parte de las estrategias con las que nos desenvolvemos en la vida. Pero cuando el ego se pasa de la raya y se hincha se vuelve una molestia odiosa y áspera que puede amargarte seriamente.

El ego es una herramienta operativa que sólo los santos trascienden y el egoísmo, para mantenerse en niveles sanos, tiene que equilibrarse con un sentido de responsabilidad para con otros. El egoísmo es el sentido de vivir para uno mismo. Cuando se desboca conduce, tarde o temprano, a la autodestrucción.

Las siguientes estrategias te ayudarán a tratar este problema.

Primero, entiende qué es y cómo funciona. Un egoísta es un embudo, todo se centra en él; descarta o rechaza, no reconoce, las necesidades de los demás. Lo que él quiere es levantarse en un pedestal. Todo lo que hace tiene esa meta.

Por lo tanto él quiere que tú funciones también desde ese punto de vista. Él te querría doblado en dos de manera que él tenga un soporte para subir al pedestal. No dejes que eso pase. No dejes que él te use, que te absorba. Demuéstrale que tú no viniste al mundo para adorarlo. Dedica tiempo para ti, que él vea que tienes una vida independiente.

No combatas al egoísmo con egoísmo. No lo copies. Eso te lleva a una pelea de perros, porque no hay cosa que fortalezca más el impulso de elevarse de un egoísta que otro egoísta en el mismo patio.

Demuéstrale que el universo no es geocéntrico, hazle ver que el universo gira alrededor de todo el mundo. Dosifica la atención que le prestas y genera estrategias para interesarlo en otros temas que no sea él mismo.

A los egoístas les encanta pedir favores. Que luego olvidan, porque está bien que los demás les deban a ellos, eso es natural, pero ¿que ellos se sientan obligados para con alguien? Por favor. Así que no te dejes avasallar por las constantes peticiones.

Recuerda que, en todo caso, el egoísmo es una enfermedad curable. Si eres inteligente y tienes paciencia puedes hacerles entender que es en su propio interés comenzar a prestar atención a los intereses de los demás. Raramente el egoísmo sobrevive a un encuentro con la satisfacción que se experimenta cuando somos capaces de ayudar a alguien que lo necesita.