¿Me escribe ella o le escribo yo? Reglas básicas de la seducción electrónica

Todos hemos experimentado esa situación. Conocimos a una chica hermosa, la hemos pasado de maravilla, todo ha salido como planeado y nos ha dejado su número. No le escribimos de inmediato para no mostrarnos desesperados y finalmente lo hacemos a los pocos días con una invitación y un comentario gracioso para romper el hielo. Cuando el mensaje se marca como leído se nos eriza la piel. No responde. No va a responder. Se lee “Amanda está escribiendo…” y el corazón da un vuelco hasta que desaparece la notificación. Pasan los minutos, las horas, y nada…

Hace 10 o 20 años este escenario sonaría bastante tonto, pero hoy en día puede causar una ola de pánico, inseguridad y hasta rabia. Y allí estamos, chequeando el teléfono cada 15 minutos para ver si responde.

Mientras que en 2010 el 10% de los adultos usaban mensajes de texto para invitar a alguien a salir, tan solo tres años después aumentó la proporción a 32%. Ante ello, cada vez más personas se hacen preguntas que parecen necias: ¿cuánto tiempo es prudente esperar antes de responder para no parecer desesperado? Unos dicen que si te hacen esperar 5 minutos hagas esperar 10, otros dicen que 3 minutos es suficiente, y otros no se complican la vida con esos asuntos. ¿Qué dice la ciencia? Aunque hay mucho que decir al respecto, te lo resumiremos en los puntos más básicos:

El poder de la espera: Se ha demostrado repetidamente que la espera moderada libera más dopamina que la gratificación instantánea. En otras palabras, una respuesta instantánea no creará tanta atracción romántica como permitirle esperar un poco por tu mensaje.

El principio de la incertidumbre y el principio de la reciprocidad: En un estudio, se mostró a un grupo de mujeres fotos de hombres que habían visitado su perfil y habían dado su opinión. Muchas de ellas se sintieron atraídas a quienes les dieron la valoración más alta, demostrando que nos gusta la gente que demuestra interés. Sin embargo, cuando se les daba fotos de hombres sin decirles la valoración, la incertidumbre hizo que muchas más los escogieran a ellos. La moraleja es sencilla: la incertidumbre puede hacer que pensemos más en alguien, aumentando su presencia en nuestra mente e incrementando los sentimientos de atracción.

El principio de la escasez: La psicología social ha determinado también que, muchas veces, vemos algo más deseable mientras se encuentra menos disponible. Enviar menos mensajes puede crear una sensación de “escasez” que podría estar haciéndote más atractivo.