Heroínas musulmanas se rebelan contra cubrirse el rostro

En 1936, Reza Shah, quien fundó la dinastía Pahlavi, proscribió el uso de la hijab, una tela que cubre la cabeza de la mujer musulmana. Quería que el país se modernizara. De hecho hubo mujeres que fueron arrestadas por negarse. Hoy parece que está ocurriendo precisamente lo contrario.

El 27 de diciembre de 2017, una mujer iraní mostró su rostro al público en Teherán. Es Vida Movahed. Sacó su bufanda y la ató a un palo. La mujer de treinta y un años se convirtió en mártir cuando fue detenida y luego liberada… semanas más tarde. La opinión pública parece apoyar esta imagen de heroísmo.

Desde finales de los setenta, cuando el país pasó de tener aires que emulaban el estilo de vida americano a convertirse en bastión del islamismo radical, el uso del hijab formó parte del nuevo comportamiento obligatorio de las mujeres que habitaban en la República Islámica. De hecho, la adopción de la costumbre estuvo acompañada del simpático eslogan “o escoges cubrir tu cabeza o recibir una paliza”. Hasta se instauró un cuerpo civil de vigilancia en el que ciertas mujeres se ocupaban de castigar a las mujeres que no siguieran fielmente el nuevo precepto. Una historia que resultón en numerosos casos en las oficinas policiales. Millones.

Sin embargo, desde que Vida cometió su acto de rebeldía, decenas de mujeres han seguido su ejemplo, la mayoría pasando por el arresto como consecuencia. Son cerca de una treintena, que parece ir en aumento y sentirse más confiadas con el paso del tiempo y la atención que están recibiendo los casos. No es la primera vez que en cuarenta años de tradición se producen eventos de protesta respecto a este tema. Por ejemplo, en 2006 se publicitó una campaña de firmas con la finalidad de que se derogara la medida considerada discriminatoria. Y en 2014 una mujer usó sus redes sociales para movilizar el activismo y motivar a las mujeres, con el fin de que estas se atrevieran a publicar fotografías de sí mismas en lugares públicos sin cubrirse la cabeza. Ha propuesto también que los miércoles, las mujeres usen una bufanda blanca como símbolo de protesta. Algunas mujeres han aceptado el reto.

Según algunos partidarios de tales movimientos, no se busca cuestionar la utilidad o el empleo de la hijab, sino más bien reivindicar el derecho de las mujeres a tener el control de su cuerpo y su derecho a escoger cómo vestirse. A pesar de todo, la lucha contra la medida discriminatoria no ha rendido fruto… hasta ahora. A partir del día que Vida decidió mostrar su cabeza en público, el jefe de la policía de la ciudad dio un anuncio inesperado: no habría más detenciones por causa de la hijab. En cambio, las infractoras serían sometidas a un proceso de “educación”. El asunto alcanzó las altas esferas de influencia nacional, pues el presidente de la nación cuando en enero de 2018 dijo que “no se puede forzar a las futuras generaciones a llevar el estilo de vida de uno”.

Falta estar atentos a lo que ocurrirá posteriormente. El tema está en desarrollo, y las tradiciones no desaparecen de un momento para otro. Sin embargo, mientras las nuevas tecnologías mantengan el asunto sobre el tapete, más cambios podrán seguir ocurriendo en una cultura movida por los medios como la actual sociedad iraní.