La testosterona hace que los hombres protejan más a su pareja, ¿será eso bueno?

La testosterona es la hormona sexual masculina, el impulso que hace que un hombre se comporte como tal. Aunque no dicta todo lo que somos los hombres, sí tiene mucha influencia en cómo nos comportamos y las actitudes que tenemos, sobre todo al buscar y mantener a nuestra pareja.

Se han realizado ya muchos estudios relativos a la testosterona, y la mayoría de ellos tienen que ver con el cortejo femenino y la competitividad entre hombres. Sin embargo, existen muy pocos estudios que analicen otros rasgos muy importantes de las parejas, como el sostenimiento de la relación.

Sostener una relación a lo largo de los años es algo que se ve casi exclusivamente entre los humanos. La crianza de los hijos idealmente la completan ambos padres juntos, y prolongar las relaciones en el tiempo es lo que generalmente se busca, con algunas excepciones muy puntuales. Y, como era de esperarse, la hormona sexual masculina también cumple un rol al momento de mantener una relación.

Los científicos identifican dos tipos de estrategias que la pareja puede llevar a cabo para cuidar su relación de pareja:

  • El otorgamiento de beneficios: Son todas las acciones que dan un valor agregado a la relación. Por ejemplo, demostrar el compromiso hacia la pareja al proponer matrimonio, dar regalos y gestos sin ninguna motivación adicional, etc.
  • La imposición de valores: Todo aquello que se hace para ahuyentar a la competencia o asegurar que la pareja es fiel. Puede ser mediante amenazas a otros hombres, o en algunos casos también irrumpir en la privacidad de la pareja.

Los estudios han demostrado que los niveles de testosterona sí pueden modificar la forma en la cual un hombre sostiene su relación con su pareja. Sin embargo, los niveles altos de esta hormona estimulan mucho más las acciones de imposición de valores que el otorgamiento de beneficios.

En otras palabras, un hombre con altos niveles de testosterona tendrá la tendencia a cuidar más su relación. Sin embargo, su forma de cuidarla es más probable que sea mediante ahuyentar competencia. Todo depende del caso, pero esto puede ser contraproducente, porque algunas acciones dentro de esta línea pueden ser limitar el entorno social de la pareja, ser celópata y excesivamente controlador.

Las hormonas no funcionan por causa y efecto. Muchos otros factores tienen que ver en el comportamiento y las decisiones que se toman en pareja. A diferencia de muchas especies, no somos esclavos a nuestra biología en el ámbito del pensamiento. Por eso, la testosterona no debe considerarse ni el principal aliado ni el peor enemigo. Es tan solo uno de los instrumentos en medio de una orquesta, y el director es quien decide si será un sonido de fondo o el instrumento principal.