Descubre la manera más fácil de crear un presupuesto para controlar tus gastos

Suena como un consejo fácil: “organízate y crea un presupuesto”. Pero, ¡qué difícil es ponerlo en práctica! Hay una forma de hacerlo un poco más sencillo. Solamente debes seguir una serie de reglas que lo harán más fácil, y el resto vendrá por cuenta tuya.

Comienza por algún lado

A veces no sabemos por dónde comenzar. ¿Calcular mis facturas mensuales? ¿Cuánto gasté el mes pasado en comer afuera? ¿Primero debo tomar en cuenta los gastos por salud? La verdad es que no hay una respuesta correcta y una incorrecta. Comienza por algún lado, pero comienza. Mientras va tomando forma, irás incluyendo en tu presupuesto todas las cosas que necesitas.

No te compliques

No tienes que buscar fórmulas, tablas y crear listas interminables, a menos de que sea la manera en la que te sientes cómodo haciéndolo. Lo mejor es mantener tu presupuesto simple, algo fácil de entender, rápido, que no tengas que calcular demasiado para aplicar. De esa forma, cualquier pago que recibas inmediatamente sabrás a qué irá designado y correrás menos riesgo de tomar malas decisiones en el instante.

Supervisa y haz cambios

No creas que lograrás el presupuesto perfecto a la primera. Vas a necesitar ponerlo en práctica e ir haciendo cambios para ajustarte a la realidad de tus gastos. Durante los primeros meses, sé flexible, y sigue siéndolo cuando nuevas circunstancias cambien tus finanzas (una nueva meta, una pareja, hijos, un problema de salud, entre otras).

No te ahogues demasiado

Es razonable que quieras ordenar tus finanzas y seas estricto contigo mismo. Pero sería contraproducente si creas un presupuesto y estás constantemente saliéndote de él. No te ahogues demasiado, eso podría hacer que te desanimes y dejes de intentarlo. Incluye tus aficiones, tiempo de ocio, y algún dinero extra para gastos adicionales que a la final son necesarios pues le dan un gusto a tu vida.

Llevar un presupuesto no significa que la diversión se acabó. Todo lo contrario, podrás darte cuenta de que tendrás más dinero para sentirte holgado y tranquilo. Existen muchos presupuestos fáciles de armar que pueden servirte de modelo para comenzar, por ejemplo:

  • El presupuesto 50/30/20: Consiste en utilizar el 50% de tu dinero en los gastos esenciales, el 30% en inversiones, pagar deudas, o guardar para el futuro, y el 20% para tu entretenimiento.
  • Presupuesto por etiquetas: En el que tienes varias cuentas identificadas por etiquetas. Todo el dinero que recibes se dirige a una de las categorías, de acuerdo a tus necesidades en cada caso.
  • Contra-presupuesto: Generalmente es para quienes tienen un mayor excedente de dinero. Al recibir tus pagos, guardas una suma importante para cumplir algún sueño o meta, y el resto lo utilizas para tus gastos y necesidades.