Descubre por qué los científicos están persiguiendo a las iguanas de Florida

En el sur de Florida, los científicos han salido a las calles para cazar iguanas armados de pistolas de pistón. Una de las cosas que más le gustan a los científicos son los subsidios para investigar, y les ofrecieron nada menos que $63,000 para impulsar sus investigaciones si se unían a la cacería.

Suena fuera de lugar, pero es cierto. Lo que ocurre es que la iguana verde, propia del área, se ha convertido en una especie de plaga en el área de Florida. Son enormes y desde los años 60 su población ha incrementado muchísimo. La gran cantidad de reptiles que hay es suficiente como para romper carreteras, aceras, paredes y canales para la circulación de agua. Esto sin contar que pueden contagiar a los humanos de Salmonella al defecar en las piscinas, y compiten con una especie en peligro en extinción: la mariposa azul de Miami.

El reciente crecimiento de la población ha hecho que muchos ciudadanos empiecen a quejarse con el gobierno. Desde el 2017, el Estado ha intentado diferentes estrategias para controlar a los reptiles y uno de sus últimos cartuchos es contratar a científicos para cazarlos y matarlos.

Un total de 15 biólogos de la Universidad de Florida han comenzado su tarea de ejecutar a las iguanas de Broward County. Se han agrupado en equipos y salen en las noches armados de linternas y pistolas de pistón, ya que se consideran una forma más ética de matar sin dolor a un animal. Sin embargo, no dejará de haber alguno que le aplaste la cabeza para que no se escape.

Hasta la fecha, han exterminado a más de 250 iguanas, las llevan después al laboratorio para medirlas y pesarlas, y las echan a un vertedero. También se han organizado talleres públicos para aprender a atrapar iguanas, y ha contratado a personal especializado en ello. La cacería de iguanas se espera que continúe hasta Mayo, pero probablemente seguirá su curso entre los ciudadanos locales.

Algunas iguanas se encuentran actualmente en peligro de extinción. Es por esa razón que podría parecer difícil de creer que una organización científica se dedique a capturarlas y matarlas. Lo que es más, no deja de ser gracioso imaginarse a un científico salir de su laboratorio en bata blanca en medio de la noche, con linterna en mano, para perseguir iguanas. Pero lo seguirán haciendo mientras tengan un precio sobre su cabeza, a beneficio de sus proyectos de investigación.