El día que la gente bailó hasta morir

Un día de julio de 1518 en la ciudad de Estrasburgo, Francia, una mujer salió de su casa y se puso a bailar en mitad de la calle. Así comenzaba uno de los eventos más misteriosos que esa ciudad había experimentado y del que aún no se sabe a ciencia cierta su causa.

En una semana había unas 100 personas haciendo lo mismo, bailando sin parar en la vía pública. En menos de un mes el número de bailarines pasaba de 400.

 

El problema no era que bailaban, sino que no podían parar de hacerlo. Algo las llevaba a bailar sin control ni límite. Dejaban de comer, de lavarse, de dormir. Varios de ellos murieron de agotamiento y falla cardíaca. Los encargados de la ciudad no conseguían una solución ni, mucho menos, una explicación. En su impotencia decidieron dejarlas bailar pensando que, si las dejaban hacer lo que no podían parar de hacer, eventualmente las energías se agotarían y el problema terminaría. Contrataron músicos y se prepararon lugares dedicados.

Pero la gente seguía bailando. Se los llevaron a una iglesia donde el problema, aparentemente, empeoró, los danzantes adquirieron nueva energía bailando alrededor de las imágenes de santos. Nada parecía funcionar. De repente, tan misteriosamente como había llegado, la epidemia de danza loca, terminó. Para septiembre todo había pasado.

Por extraña que pareciera, no era la primera vez que algo así sucedía, de hecho había reportes de arranques y locuras parecidas desde los años 1300s.

Se han dado varias explicaciones.

Explicación 1: los bailarines pertenecían a algún culto místico o herético, pero en muchas ocasiones los mismos bailarines admitieron que lo estaban haciendo en contra de su voluntad y tampoco hay registros de que hayan sido juzgados o condenados como herejes después de la bailazón.

Explicación 2: todos se envenenaron comiendo centeno contaminado con un moho sicotrópico, pero las probabilidades de que todos reaccionaran de la misma forma es muy baja.

 

Explicación 3: una histeria colectiva desencadenada por una situación extrema de hambre, enfermedad y desesperación como nunca había vivido la ciudad.

Explicación 4: un trance colectivo motivado por creencias de posesión demoníaca y estrés psicológico intenso.

A pesar de que en el transcurso de unos 200 años sucedieron unos 12 episodios de este tipo, a partir de mediados del siglo XVI los eventos de bailarines compulsivos disminuyeron drásticamente hasta desaparecer. Los arqueólogos sociales piensan que la desaparición de la locura se debe a cambios religiosos, cuando las creencias en demonios, posesiones y locuras infernales fueron abandonando la psique colectiva de Estrasburgo.