¡No te quites los zapatos en el avión! Esto es lo que podría pasar

Muy probablemente te has dado cuenta de que algunos pasajeros se quitan los zapatos en algún momento después de despegar en un avión. Ocurre con más frecuencia cuando los viajes son largos, pero hay razones por las cuales hay que evitar hacerlo.

Para empezar, en una emergencia el calzado puede salir volando por toda la cabina. En el peor de los casos, puede convertirse en un objeto contundente que ponga en riesgo la seguridad de todos los pasajeros. Pero esa no es la única razón.

Tener un calzado apropiado forma parte de las normas de seguridad en un avión, aunque no se nombre dentro de la información de seguridad. Durante una emergencia, pueden haber todo tipo de escombros que pueden bloquear el camino hacia una salida de emergencia. No tener el calzado a la mano puede dificultar la salida de emergencia ya que en algunos casos puede hacer más difícil movilizarse hacia un lugar seguro.

Durante una emergencia, los pasillos de un avión pueden estar cubiertos de vidrio o salientes filosos de metal que pueden destrozarte los pies si no los tienes cubiertos. Buscar tus zapatos puede quitarte unos segundos o minutos importantes que podrían salvarte la vida en una evacuación de emergencia.

Recuerda que en ese momento, todo el avión estará envuelto en caos. De un segundo a otro puede hacerse muy difícil buscar tus zapatos, aunque te hayas asegurado de colocarlos cerca. O peor aún, podrías haberte quedado dormido y al iniciar la turbulencia y despertar asustado, será prácticamente imposible buscarlos en medio de gritos y conmoción.

Si sientes que tus pies necesitan respirar un poco, puedes llevar por lo menos un par de zapatillas de baño para que al menos no estés descalzo. No son el calzado ideal para el momento de la emergencia, pero por lo menos mantendrán tus pies cubiertos y la probabilidad de cortarte será menor.

Un viaje en avión no es lo mismo que en carretera. Estás en el aire, en una cabina hermética, protegido de las fuerzas de la naturaleza por unos cuántos centímetros de metal. No es de extrañar que el procedimiento para garantizar la seguridad en un avión sea tan estricto, e igualmente debes tomarte en serio tu seguridad. Si tienes un viaje cercano, y sobre todo si es prolongado, escucha todas las recomendaciones de seguridad de parte de la azafata y no te quedes descalzo. Podrías terminar lamentándolo mucho.