¿Por qué no me acuerdo de mis sueños, pero sí de mis pesadillas?

 

¿Sueña usted? Claro que sí! Todos soñamos cuando dormimos, aunque afirmemos lo contrario. El asunto es que ¿Sueña usted? Claro que sí! Todos soñamos cuando dormimos, aunque afirmemos lo contrario. El asunto es que olvidamos más del 95% de nuestros sueños. ¿Cuáles recuerda usted? Normalmente recordamos los que tenemos justo antes de despertarnos.

¿Cómo es el proceso del sueño?

Dormir es un proceso cuyo curso es más profundo en las primeras horas y se hace más ligero después. Los sueños tienen lugar especialmente durante los períodos de movimientos oculares rápidos. Se denomina sueño REM a cada uno de estos períodos, que se alternan con los de sueño no REM. Por cierto, lo del nombre REM viene dado por sus siglas en ingles: Rapid Eye Movement (Movimiento Rápido de los Ojos). El ciclo de sueño no REM/REM dura aproximadamente noventa minutos, y se repite cinco o seis veces durante la noche; el último tiene lugar justo antes de despertar.

El mundo de los sueños

Cuando dormimos; el cerebro crea imágenes dentro de sí sin ninguna aportación sensorial externa. Por esa razón, lo que vemos y experimentamos en los sueños a veces se asemeja a alucinaciones. Realizamos proezas que violan las leyes naturales, como volar igual que Peter Pan o caernos por un precipicio sin causarnos daño.

El concepto del tiempo se distorsiona, de modo que vemos el pasado como si fuera el presente. O parece que no tenemos control sobre nuestros movimientos: si tratamos de huir, nuestras piernas no responden. Las impresiones o experiencias impactantes que hayamos tenido durante el día pueden, por supuesto, afectar a nuestros sueños.

¿Por qué las pesadillas?

Muchas personas no pueden olvidar fácilmente las horribles atrocidades de la guerra; a otras les cuesta olvidar la agresión de un delincuente. Estas vivencias perturbadoras que tienen lugar en las horas de vigilia pueden surgir en los sueños y causar pesadillas.

Casi todos los niños tienen sueños que les producen temor. Entre las pesadillas más comunes están las de que alguien los persigue, que se precipitan al vacío o que sufren por causa de una guerra o de alguna catástrofe natural.

En la mayoría de los casos, tales sueños son una mezcla de fantasía y realidad. Para aliviar la ansiedad provocada por las pesadillas se aconseja que los niños hablen del sueño, lo representen en un dibujo, o lo escenifiquen. Cuando se ponen en práctica estas sugerencias, en unas semanas los sueños suelen producirse con menos frecuencia y dejan de causar temor.

Algunas personas creen que sus sueños encierran mensajes especiales. Sin embargo, otros creen que, puesto que parece que los sueños se originan principalmente en el cerebro, no es razonable suponer que encierren algún mensaje especial para nosotros. Piensan que debemos considerarlos como una función normal del cerebro que contribuye a mantenerlo saludable.