Conoce al famoso “muerto viviente” de Turquía

Conozcamos a Constantin Reliu. Es un hombre de 63 años de edad que vivía desde 1999 en Turquía. Sin embargo, nació en Rumania. Ahora bien, ha tenido problemas en su documentación y hasta su estado legal. Su mayor inconveniente no es que sus documentos legales para residir en Turquía se hayan vencido. El problema más importante que tiene es que Turquía lo deportó a su país de origen, pero al momento de entrar pasó por procedimientos bastante rigurosos de reconocimiento. No porque hubiera cambiado de aspecto, sino que el sistema legal lo daba por muerto. Según el sistema, desde 2003. Pero él mismo estaba allí, vivo.

Una vez superado el ingreso, donde fue exhaustivamente examinado a fin de comprobar que se trataba de él mismo, tuvo que acudir a las instancias legales a resolver su condición legal en su propio país. Resultó todo más extraño aún. Después de haber ido a trabajar en Turquía en 1995, regresó a su tierra natal y descubrió las infidelidades de su mujer. Este año, sin embargo, tuvo que reencontrarse con su mujer una vez más, de quien se había separado en 1999, cuando decidió que se iría a vivir en Turquía. Pero ahora que había vuelto de nuevo, se enteró que su esposa había forjado en 2016 el documento en el cual se daba su Certificado de defunción y era válido según la legislación rumana. Es decir, su mismísima esposa había sido la “culpable” de su muerte.

Constantin, además de soportar que su esposa le trastocara la vida por una segunda oportunidad, fue directamente al tribunal con el propósito de solucionar “su propia muerte”. Sin embargo, el tribunal lo rechazó en marzo de 2018, debido a que no se podía invalidar el Certificado porque los tiempos habían prescrito. Llevaba demasiado tiempo “muerto” como para revivirlo.

Lamentablemente, no puede rehacer su vida ni en Turquía ni en Rumania, pues en ambas naciones sus papeles han pasado el tiempo de caducidad y, lo más raro de todo, está legalmente muerto en el país que lo vio nacer.

¿Qué va a hacer entonces? Ni él mismo lo sabe. El gobierno rumano ya se hizo de la vista gorda. Constantin intentará ponerse en contacto con el presidente de Turquía para regularizar su condición y deshacerse de los impedimentos que le impiden volver a entrar en esa nación. Pero la respuesta es muy incierta. Lo seguro es que, estando con vida, no puede hacer vida. Así que está legalmente muerto, pero realmente vivo.