De Barney a gurú sexual, el cambio de profesión más extremo

Todos los niños nacidos en los noventas, y los que no eran niños también, recuerdan perfectamente al famoso dinosaurio morado Barney, programa que se trasmitió por decenas de países durante casi veinte años. Era adorable, esponjoso y cariñoso con los niños, enseñaba con sus canciones y alegraba las tardes de televisión de los más pequeños. Obviamente, para alguien un poco mayor quizá no resulte tan adorable, pues era evidente que se trataba de un muñeco, un disfraz manejado por un actor en su interior.

Este hombre no era más que David Joyner, quien a sus 52 años asegura que trabajar interpretando al dinosaurio de felpa le dio experiencia para llevar adelante su nuevo oficio de ser gurú sexual tántrico. Joyner asegura que la base del tantrismo es el amor, la fuerza que usó durante más de una década para caracterizar a Barney. Según sus palabras, “todo surge, crece y evoluciona a partir del amor.”

Joyner, quien además es experto en análisis de software, maneja directamente su propia página en internet, y se publicita asegurando que es un gurú del sexo tántrico que enseña cómo alcanzar un mayor y más sublime reconocimiento de la propia sexualidad. Para recibir sus servicios, que duran cuatro horas aproximadamente, Joyner acepta solo clientes del sexo femenino, quienes deberán pagarle unos trescientos cincuenta dólares estadounidenses. De acuerdo a su credo, el sexo sin protección es un factor importante, pues afirma que el preservativo obstaculiza el paso de la energía. Antes de la primera sesión, las clientas deberán hacer una declaración de no padecer de ningún tipo de enfermedad de transmisión sexual y firmar un consentimiento. Es posible que durante las sesiones haya que efectuar algún “ejercicio” con tal de llegar al “despertar” de la sexualidad espiritual…

Claro, hay oficiantes de la terapia tántrica que no están de acuerdo con el método y las técnicas empleadas por el hombre que antes fuera el esqueleto moviente de Barney. Por obvias razones, muchas de esas críticas van dirigidas a la irresponsable práctica sin el uso del profiláctico. Pero es imposible pasar por alto que las clientes pueden no estar buscando un “despertar”, sino más bien un “alivio”. Sin embargo, esto no ha sido en detrimento de la difusión de los servicios de Joyner, quien va teniendo cada vez más clientes fieles, algunas durante ya algunos años. Mientras el negocio de este hombre sigue en aumento, cada vez será más difícil relacionarlo con su empleo anterior; para muchos no hay ningún tipo de nexo que lo acredite, mientras que para otros sí.