La épica pelea que obligó a aterrizar un avión

Parecía un vuelo más entre Amsterdam y Dubai. Lo que nadie se esperaba es que terminarían haciendo una pausa innecesaria en Austria por razón de cuatro pasajeros que colmarían la paciencia de los demás a bordo y el piloto decidiera hacer una interrupción del itinerario.

Dos jóvenes que viven en la ciudad holandesa de Rotterdam subieron al aeroplano en Dubai, en su camino de regreso después de pasar sus vacaciones en el país árabe. Ambas tuvieron como compañeros de puesto a dos hombres jóvenes. Entorno ideal para que surgiera una divertida historia de amor digna de una película romántica. Por el contrario, la conducta de los muchachos no hizo más que molestar a las señoritas, quienes estaban exasperadas especialmente por las flatulencias de los sujetos, quienes repetidamente las habían asquerosamente fastidiado.

La discusión fue tornándose cada vez más acalorada hasta que miembros de la tripulación tuvieron que intervenir por la petición de los otros pasajeros, quienes pedían ayuda para calmar la situación. Sin embargo, las cosas se habían degenerado tanto que todo se convirtió en un verdadero enfrentamiento. Esto obligó al piloto a reprender a los pasajeros. Subsiguientemente, al no lograr una solución, el piloto decidió hacer una parada de emergencia en el aeropuerto de Viena.

El infierno desatado motivó la tripulación a llamar a las autoridades, quienes estaban esperándolos en tierra y subieron a bordo inmediatamente después que la nave hubo aterrizado en la pista. Una vez dentro, la policía procedió a llevarse a los dos hombres y las dos mujeres envueltos en el embrollo. Luego la nave prosiguió su recorrido sin más contratiempos.

Mientras tanto, los combatientes fueron amonestados por la línea aérea, pues no solo los bajaron en Austria, sino también negándoles la posibilidad de volver a viajar en uno de sus vuelos. Medida que pareció injusta para las muchachas, quienes se sienten víctimas y afirman que no es su culpa, y pues no tendrían que pagar por la pesadilla de haber tenido que compartir asientos junto con tales hombres, a quienes nunca habían visto; aseguran que la experiencia fue humillante y el personal de la aerolínea actuó incorrectamente al hacer más grande la confusión. Peor para ellas, la empresa piensa cobrar a los cuatros pasajeros los gastos incurridos en la escala imprevista en Viena.

Ante tanto, los ánimos permanecieron acalorados aún en Austria y los implicados tendrán que seguirse enfrentando al tener que encarar las consecuencias que se derivaron del incidente. Aunque las acciones del piloto parecen innecesarias, lo ocurrido con la policía austríaca demuestra que las cosas ya se habían salido de control, y la línea aérea espera que los provocadores respondan por lo ocurrido. ¿Quién podría imaginar que una flatulencia puede provocar que un avión haga una parada de emergencia?