¿Sabes por qué las botellas de licor tienen esas formas?

 

La forma de las botellas de nuestros licores favoritos es algo que disfrutamos siempre, muchas veces a un nivel casi subconsciente. Son formas que lucen atractivas en un estante de nuestro club favorito o encima del mueble que dedicamos en la casa.

Uno siempre se ha preguntado si la gran variedad de formas responde a algún motivo esotérico del arte y ciencia de la destilación de bebidas alcohólicas o es simplemente estética.

Un poco de lo último es, aunque hay una razón básica para todas esas curvas, sin embargo no hay una razón que tenga que ver con el licor en sí a excepción del vino.

La cosa es que el criterio principal para la forma de las botellas es que éstas puedan ser manipuladas fácil y agradablemente. En otras palabras, la forma se les da pensando en la mano humana. Forma y mano, mano y forma, es un matrimonio que dio lugar a la variedad de formas y tamaños de las botellas.

Cuando una persona agarra una botella de licor espera que la experiencia sea agradable desde el comienzo. Después de todo una de las razones, quizás la única razón, de beber licor es crear un rato de relajación y disfrute. Y esto comienza con el tacto.

La relación de forma de la botella y mano es equivalente a la relación de nariz y comida. La primera aproximación hacia una comida, que esperamos sea placentera, es por medio del olfato. Si huele bien estamos bien. De igual manera, se la botella se siente bien en la mano, invitándonos a seguir usándola, estamos bien.

La unión del cuello y el resto de la botella es especialmente importante y muchas botellas fueron diseñadas pensando en los bármanes y su constante manipulación de los licores durante largas noches.

Algunas se diseñan para producir un agradable sonido burbujeante. Otras son buenas produciendo chispeantes reflejos de luz. O para sugerir imágenes mitológicas y culturales.

Un caso especial es la botella de vino. La hendedura que tiene en el fondo es una característica que cumple varias funciones eminentemente prácticas.

Esa depresión, igual que la relativamente pronunciada curva al final del cuello, tiene el propósito de controlar la presencia de residuos en el vino e impedir que éstos pasen a la copa. Además aumenta la fortaleza general de la botella para garantizar que no se rompa bajo el aumento de la presión interna debido a la continuación de la fermentación.

Finalmente minimiza la transferencia de calor desde la mano al líquido cuando se manipula con el pulgar dentro de la depresión.

Ya sea que la forma sigue a la función o que, simplemente, luce atractiva en los anaqueles del bar, nos gusta tener esas sugestivas curvas a nuestro alrededor.