¿Te gusta cantar? Presta atención

Cantar no es fácil, no solo en lo que se refiere a la dificultad técnica de lograr las notas adecuadas dentro de un tono perfecto, sino a la dificultad física involucrada en el acto. Cantar somete a las cuerdas vocales a un trabajo muy pesado que les pasa factura tarde o temprano, a menos que sepas muy bien lo que estás haciendo.

Las cuerdas vocales son dos bandas de material muscular, sumamente elástico y flexible, que vibran cuando producimos cualquier sonido. En las cuerdas vocales está la concentración más alta de nervios en el cuerpo humano.

Cuando estamos en silencio las cuerdas vocales se mantienen separadas para permitir el libre flujo del aire. Pero cuando llega la hora de producir sonidos usan la fase de exhalación  para vibrar y modular ese aire que sale de los pulmones. Por eso es que es tan difícil hablar mientras inhalas.

El esfuerzo de modular el aliento para producir notas musicales es el más estresante para las cuerdas vocales. Una nota alta de soprano puede producir más de 1.000 vibraciones por segundo en las cuerdas y cada vibración significa un choque o roce entre ellas.

Con el tiempo este pesado trabajo las daña produciéndose quistes o pólipos que le roban a las cuerdas su flexibilidad, sobre todo si se hace sin la adecuada técnica de canto.

Este es el quid de la cuestión, porque no todo el mundo que canta sabe hacerlo apropiadamente. En el mundo moderno el negocio de cantar, de la estrella que vende millones de discos, tiene que ver más con la imagen que con la calidad de la voz. Incluso si el artista posee la cualidades de un buen cantante no siempre es enseñado a o domina la técnica adecuada. El ejemplo de Adele y Shakira todavía está fresco en la memoria.

Porque, sin duda, es cuestión de técnica el evitar los daños que se producen por abuso en las cuerdas vocales. Famosos cantantes han sufrido de pérdida de la voz llevándolos a cancelar conciertos y giras.

El remedio más popular, una vez el daño es evidente, es cirugía. Es una solución arriesgada porque el menor error en el procedimiento puede dejar al cantante deshabilitado como tal para siempre. La cirugía implica usar micro implementos para cortar el epitelio, apartándolo del camino, extraer el quiste y cauterizar con láser.

Entre los círculos artísticos hay una tendencia a retornar a métodos antiguos de entrenar y ejercitar la voz que minimizan la posibilidad de daño. Estos métodos, usados por los grandes cantantes de antaño, se basan en un sutil control de la respiración que les permite ejercitar una poderosa voz usando un ritmo de respiración apenas diferente del que usan cuando hablan normalmente.

 

Las antiguas escuelas que enseñaron a Caruso y otros inmortales están volviendo a enseñar a cantar.