3 preguntas que debes hacerte antes de enviar un selfie

Los selfies son una de las más populares tendencias actuales en las redes sociales, se ha convertido en una de las formas favoritas de expresión en todo el ecosistema de los medios electrónicos de comunicación global. Especialmente entre las muchachas el selfie es algo así como una tarea obligada diaria.

¿Pero por qué? Evidentemente el selfie satisface una necesidad o no sería tan importante en el flujo de información que cruza a raudales el mundo del éter. ¿Cuál es esa necesidad? Es importante saberlo porque de lo contrario se corre el riesgo de empeorar la sutil adicción que las redes sociales engendran.

Este es un problema que ya nadie puede negar. El atractivo de inmediatez y facilidad de la comunicación, a través las diferentes plataformas, nos absorbe a costa del quebrantamiento de las relaciones con las personas de carne y hueso en nuestro ambiente inmediato. Cada vez nos cuesta más y más mantener contactos personales. Hemos visto cómo hay personas que prefieren enviar un texto antes que levantarse de la silla y caminar la longitud de un pasillo para hablar cara a cara. No es broma.

La primera pregunta que debes hacerte es: ¿Estoy enviando esta imagen porque quiero que la gente me haga sentir mejor? Depender de la opinión de unas personas, generalmente superficialmente conocidas, para mantener tu sensación de bienestar es peligroso. Depender de la imagen o apariencia te lleva muchas veces a compararte, lo que a su vez puede ahondar tu estima e insatisfacción con tu figura. No es para nada raro que se adquieran desarreglos alimenticios debido a estos efectos de esa dependencia en particular.

La segunda pregunta: ¿Estoy mostrando, a través de esta imagen, mi yo real? Lo que eres y lo que quieres vender son dos cosas diferentes. Por lo general la imagen de un selfie es falsa, en el sentido de que no representa una faceta usual de ti. Si es así, si se trata de enviar una impresión que no es verdad, todo se vuelve un teatro de marionetas. El selfie es un muñeco que posa en una vidriera y lo que los demás compran está vacío, sin sustancia. El selfie debería mostrar, hacer evidente, lo que te importa, aquello que consideras significativo y de valor en tu vida, aquello por lo que quieres que te identifiquen o recuerden.

La tercera: ¿Estoy enviando este selfie porque estoy deprimido o ansioso? Es normal buscar apoyo en estas circunstancias, pero las redes sociales no son la mejor alternativa. Lo más probable es que la interacción mediante el selfie aumente, no disminuya, tu estado de ansiedad, soledad e insatisfacción.

En suma, un selfie debería ser un frase que diga, “Miren, esto es importante para mí. Esto es lo que valoro en mi vida. Esto es lo que quiero cultivar.”

Todo lo demás es vano y semilla de problemas.