4 animales reales que nunca existieron

Tú has oído sobre dragones, quimeras, mantícoras, centauros, etc., todos animales que sabes no existieron pero que adornan tus fantasías y mundos de la imaginación.

Pero hay animales que no son fantásticos, que son de este mundo, pero que tampoco son reales. Son animales que existieron por muy poco tiempo producto de circunstancias y una mente imaginativa.

Comencemos por las ranas gigantes del condado de Elk en Pittsburgh. En 1948 se hallaron unas huellas fósiles que parecían las huellas de un ave pero que luego se determinó fueron hechas mucho antes de que existieran las aves.

Después se pensó que habían sido hechas por un batracio. ¡Y qué batracio! Éste tendría que haber sido una rana de unos 80 cm de ancho. Sin embargo, en 1983 se determinó, por un estudio más detallado de la morfología de las huellas, que no eran de batracio tampoco. El principal sospechoso es un escorpión marino que, por cierto, no tiene ni un solo pelo de menos fantástico que una rana de 1 metro.

A veces sólo hace falta equivocarse en una pieza del rompecabezas para llegar a otra cosa. En 1980, como ves no fue hace tanto como para echarle la culpa a una ciencia “atrasada”, se encontraron unos huesos de pingüino en la isla Hunter cerca de Tasmania. Los paleontólogos que los encontraron llegaron a la conclusión que representaban una nueva especie de pingüino extinto. Pero en 2017 pruebas de ADN determinaron que eran una mezcla de huesos de 3 pingüinos actuales. El rompecabezas estaba mal armado.

En ocasiones la vergüenza del error es mayúscula, involucrando a naciones enteras. En 1937 un cazador en Camboya mató un toro de aspecto bastante raro. Era grande, de más de una tonelada y con cuernos largos y curvos. Después de algunas consideraciones se dijo que pertenecía a un nuevo género de bovino. Incluso el Museo de la Universidad de Harvard de Zoología Comparada avaló el hallazgo y exhibió el animal. Craso error. Debido a la rareza del animal el gobierno de Camboya lo nombró su animal nacional. Otro craso error. De nuevo el ADN vino en rescate de la sagrada verdad. No era nada nuevo era simplemente el cruce de dos especies de vacas comunes en la zona.

La megaraña. Imagínate encontrar en tu cama una arañita de 30 cm de largo con una patas de 50 cm. Según el paleontólogo Mario Hunicken un bicho así vivió en Argentina según unos fósiles encontrados por él en 1980. De nuevo las cosas no son lo que parecen ser a pesar de la increíble evidencia visual.

En 2005 esos fósiles fueron reclasificados como de un escorpión marino (esta cosa como que vivía en todas partes)…(gracias a Dios se extinguió).

 

Como ves, a veces los monstruos son reales, aunque no existan.