¿Qué hacer si te cae un pedazo de satélite en la cabeza?

Afortunadamente no lo podemos ver desde aquí abajo pero el cielo está lleno de aparatos espaciales, pedazos de satélites, herramientas y otros escombros. Todos los artefactos que salen de comisión tienen uno de dos destinos, se quedan orbitando la tierra como chatarra cósmica o se les dirige a desintegrarse en la atmósfera.

A finales de este mes de marzo el laboratorio espacial chino Tiangong 1 caerá, atravesando el aire, a la Tierra. El laboratorio, de 9 ton y del tamaño de un bus urbano…

…caerá en un trayectoria cuya más alta zona de riesgo cruza por en medio de los EU, el sur de Europa y China y norte de Japón. Todas zonas de alta población.

LAS BANDAS AMARILLAS REPRESENTAN LAS ZONAS DE ALTO RIESGO

No es la primera vez que un laboratorio espacial cae. Cuando al Skylab (100 ton) le tocó la hora de entregar sus huesos, NASA hizo todo lo posible para que cayera en algún lugar del Pacífico. Sin embargo algunas de las piezas cayeron en Australia.

LA MUERTE DEL SKYLAB

Es extremadamente improbable que alguien sea golpeado por un pedazo de chatarra estelar, se dice que la probabilidad es de 1 a 292 millones, un millón de veces más pequeña que el chance de sacarse la lotería. Sin embargo, puede pasar…pero si pasa quédate tranquilo, no estás completamente indefenso.

Existe lo que se conoce como el Convenio de Responsabilidad Internacional por Daños Causados por Objetos Espaciales, avalado por la ONU desde 1972. En este caso daño se define como “…pérdida de vida…daño personal…pérdida o daño a propiedad a estados o personas…”.

 

Los reclamos deben seguir los canales diplomáticos pertinentes y deben hacerse dentro de un año del suceso. Sin embargo, no aplica a personas de la nación que haya hecho el lanzamiento ni de las naciones que hayan participado como socios en el mismo.

Hasta ahora sólo se ha reportado oficialmente un caso de alguien  que fue golpeado por un objeto caído del espacio. El 22 de enero de 1997 Lottie Williams, de Oklahoma, EU, fue alcanzado en el hombro por un pedazo de un cohete Delta sin daños reportados.

En el caso de los beneficios del Convenio sólo hay un precedente. En 1978 un satélite ruso Cosmos 954 se estrelló en una zona al noroeste de Canadá contaminando con radiación toda la zona. Canadá pidió el equivalente a unos 20 millones de dólares actuales. Los rusos pagaron la mitad.