El helicóptero… ¡Un caballo de tiro volador!

A los helicópteros se les ha llamado caballos de tiro voladores, una designación muy apropiada. Por ejemplo, en agosto de 1979, una violenta tormenta desbarató la regata inglesa Fastnet. Quince hombres perdieron la vida en lo que se llamó “el peor desastre de la historia de las regatas”. Pero esta cifra habría aumentado de no haber sido por el trabajo de los equipos de rescate que acudieron en helicóptero.

Durante uno de los rescates, el piloto tenía que vigilar las olas y mantener el aparato subiendo y bajando para evitar que estas lo arrollaran. Un informe noticiero describió su acción diciendo que parecía el juego “de la pídola a vida o muerte entre las crestas de peligrosas olas de 13 metros de altura”.


Sin embargo, a pesar de lo seguro y útil que es el helicóptero, muchas personas todavía no han viajado en uno. Puede que a ti tampoco te sea muy atractiva la idea de dar un paseo en helicóptero, pero quizás te gustaría saber algunos detalles de estas originales máquinas voladoras.


¿CÓMO COMENZÓ LA IDEA?


Leonardo da Vinci fue el primero en diseñar un aparato de vuelo vertical que utilizaría una hélice para elevarse (en 1483). Pero, lamentablemente, los ingenieros aeronáuticos dicen que el aparato que él proyectó no podría volar. De todas formas, el vuelo vertical siguió fascinando a los inventores hasta que, hace relativamente poco tiempo, este sueño se hizo realidad.

En 1923, el español Juan de la Cierva, que tenía a la sazón 27 años de edad, efectuó el primer vuelo con éxito de su autogiro en Getafe (España). El mecanismo que diseñó contribuyó mucho al avance de la teoría del helicóptero.

Unos años después, Igor Sikorsky, ingeniero aeronáutico nacido en Rusia, dio importantes pasos entre 1939 y 1941 hacia la concepción del helicóptero tal y como lo conocemos hoy día.


¿CÓMO SE LOGRA QUE VUELE?


En el caso del helicóptero, la fuerza ascensional se genera mediante las palas del rotor, que son comparables a las alas de un avión. De modo que un helicóptero puede ascender sin producirse ningún movimiento hacia adelante. Para ello, las palas deben cortar el aire en un ángulo, llamado ángulo de ataque, a fin de producir una fuerza ascensional considerable.


Y el piloto puede variar el ángulo de ataque, o paso, de las palas, mediante un mando llamado palanca de paso colectivo. Cuando la fuerza ascensional generada por las palas es mayor que el peso del helicóptero, es decir, supera la fuerza de gravedad, el helicóptero asciende. Cuando la fuerza ascensional disminuye, el aparato desciende.

Para que el helicóptero en posición de vuelo estacionario empiece a volar hacia delante, debe inclinarse el plano de rotación del rotor. Dicho plano es la superficie imaginaria recorrida por las palas durante su rotación. Cuando el plano de rotación está inclinado hacia delante, el aire que pasa entre las palas no solo se dirige hacia abajo para elevar el helicóptero, sino que se dirige un poco hacia atrás para hacerlo avanzar.


Hoy día el helicóptero es una máquina muy avanzada, un verdadero caballo de tiro volador. Es cierto que comparado con algunas de los modelos naturales originales (como la libélula y el colibrí), puede parecer un tanto torpe de movimientos. Pero así y todo puede decirse que es una verdadera maravilla. Pues bien, como ahora ya sabes un poco más acerca del helicóptero, ¿te gustaría subirte a uno?