Conoce al médico que siente (literalmente) el dolor de sus pacientes

Cuando era un niño Joel salinas pensaba que el mundo era así de bonito e interesante para todo el mundo. Joel estaba fascinado porque los sonidos tenían color y en ocasiones sabor. Los números también le producían una clara sensación de colorido. Muy pronto descubrió que podía sentir en su propia carne lo que otra persona tocaba, si alguien se rascaba el cuello Joel sentía la sensación de dedos en el suyo.

CON SU MAMÁ

Los abrazos eran una ocasión especial porque tomaban una calidad como de estéreo, en su cuerpo se duplicaban las sensaciones táctiles que un abrazo supone, la de de su amigo y la suya propia. Por cierto que ésta fue una de las cosas que más problemas le trajo en la escuela cuando sus amiguitos se fastidiaban de Joel y su constante tendencia a abrazarles.

Otra dificultad fue ocasionada por las matemáticas. La mayoría de las veces una operación aritmética era “fea”. Por ejemplo, el dos era rojo y el 4 era “azul”, ¿cómo entonces podía obtenerse azul sumando dos rojos?

Aún más asombroso, Joel sentía en su cuerpo los movimientos y contactos que veía en televisión. En su silla favorita veía televisión por horas sin parar.

Era un mundo extraño pero agradable. Era el mundo de la sinestesia. Ésta es una condición en donde lo que es percibido por los sentidos se une en una experiencia conjunta, una sola y nueva percepción.

La marca particular de Joel es conocida como sinestesia táctil de espejo y fue su experiencia de súper empatía, como a veces se la conoce, lo que lo llevó a estudiar medicina. El pensó, con justa razón, que el experimentar la condición de alguien en carne propia lo llevaría a una mejor apreciación de la enfermedad.

La escuela de medicina casi lo mató. ¿Te imaginas sentir los cortes del bisturí, la entubación  y otras torturas médicas? El punto álgido fue cuando experimentó la muerte de un hombre por falla cardíaca. El suceso le envió a buscar ayuda para aprender a sobrellevar la carga.

Se estima que la sinestesia táctil de espejo afecta a poco más del 1,5% de la población. Se cree también que todos nosotros nacemos con mayor o menor grado de sinestesia, lo que pasa desapercibido la mayor parte de las veces porque el niño piensa que su mundo es el mundo normal de todo el mundo. Posteriormente, el cerebro aprende a eliminar los circuitos redundantes en un esfuerzo por maximizar su eficiencia.

Hoy en día Joel es un exitoso neurólogo pediatra en el hospital general de Massachusetts.