El silbido del lobo. ¿De dónde vino?

Todos lo conocemos. Todos lo hemos oído en algún momento. Ese silbido con el que un hombre atrae la atención de una mujer o le deja saber lo que piensa de ella.

No se sabe con exactitud cómo se originó. Hay varias teorías y aquí veremos un par de las más populares.

Teoría número 1: se originó con los marineros. En siglos pasados era muy difícil comunicarse entre ellos en condiciones de tormenta, cuando el viento y el ruido de velas y olas hacía casi imposible dar y escuchar órdenes. Los únicos sonidos que podían usarse con cierto grado de éxito eran los silbidos. El sonido que usaban para comunicar la orden de “darse la vuelta” era muy parecido al silbido del lobo, que luego comenzaron a usar en los puertos para atraer mujeres.

Teoría número 2: nació en el sur de Europa del Este, entre pastores de ovejas, que lo usaban para comunicar a los perros ovejeros y a otros pastores la presencia de lobos rondando la manada. Tal vez de allí viene el nombre. Es un sonido bien penetrante y tenía la virtud de proyectarse a largas distancias. Esto lo hizo ideal para ser usado en  las ruidosas calles de una ciudad.

Sea cual haya sido su origen comenzó a hacer acto de presencia en la vida pública en la tercera década de los 1900´s cuando empezó a aparecer en el cine. Sin embargo fueron las comiquitas las que lo hicieron tremendamente popular con la imagen aquella del lobo lascivo con los ojos saltones, la lengua afuera, dándose mazazos en la cabeza y silbando como loco. Tal vez por eso se le conoce como el silbido del lobo.

Nadie sabe en qué momento comenzó a usarse para cortejar a las mujeres pero sin duda más de una dama se contentó al escuchar la apreciación de un desconocido.

Esa popularidad, sin embargo, tuvo sus momentos oscuros. En 1955 un niño negro fue linchado por atreverse a silbarle a una mujer blanca: fue secuestrado, molido a golpes, le dispararon, le amarraron una pieza metálica al cuello con alambre de púas y lo lanzaron al río.

EMMETT TILL – 14 AÑOS

A partir de los años 70 el movimiento feminista comenzó a luchar en contra de lo que consideraban una falta de respeto del odioso macho que pretendía que las mujeres obedecieran a un vulgar silbido.

Hoy en día no es popular y en muchos lugares está prohibido hacerlo en público. Sin embargo fue parte de nuestra cultura universal y está inmortalizado, como dije, en muchas expresiones del arte.