Toma aire y luego sumérgete a 200 m de profundidad. Pan comido. Mira como se hace.

Parece difícil. Y lo parece porque lo es. Pero no es imposible y lo que dije es verdad, tú puedes hacerlo…con un poquito de entrenamiento. Lo único que necesitas es despertar tu reflejo mamífero de inmersión.

¿Qué es este reflejo de inmersión? Es un mecanismo compartido por muchas especies de mamíferos (por supuesto, por eso tiene ese nombre), que acostumbran a sumergirse con frecuencia. Algunos otro animales, algunas aves por ejemplo, tienen un reflejo similar.

Los humanos también lo tienen aunque no es tan poderoso como el de otras especies, las focas por citar un caso. Pero está presente y cuando se desarrolla y entrena es capaz de capacitar al ser humano para ejecutar hazañas increíbles.

En 2012, un buceador libre australiano llamado Herbert Nitsch estableció un nuevo récord mundial, el anterior era también de él, al sumergirse hasta los 253 m con una sola respiración. Branko Petrovic de Serbia tiene el record de apnea estática, aguante de la respiración sin moverse, de 11 min y 54 seg.

¿En qué consiste este reflejo? Es una adaptación evolutiva de los mamíferos a la vida marina y cuando se activa aumenta la eficiencia de los sistemas circulatorio y respiratorio para lograr largos períodos de estadía bajo el agua. El reflejo es tan poderoso que literalmente cambia la fisiología del sujeto mientras está bajo agua.

El buceo libre era practicado ya hace unos 2000 años en diversas partes del mundo. Pescadores hindúes, japoneses y griegos, se sumergían para recoger esponjas, perlas y comida. Hoy en día es reconocido como un deporte internacional con varias categorías.

El reflejo de inmersión se activa cuando las manos y la cara se sumergen en agua fría. Es una condición bastante simple pero de carácter obligatorio. Si el agua no está fría no resulta, como no resulta si sólo la cara está bajo agua.

Su activación, en forma general, se manifiesta de tres maneras. Primero, el ritmo cardíaco desciende drásticamente hasta llegar, en los humanos, a unos 10 latidos por minuto. Por otro lado se produce una vasoconstricción general a nivel de vasos capilares comenzando con las manos y pies. Esta vasoconstricción retira la sangre de la periferia del cuerpo y la dirige hacia los sistemas centrales haciendo que el corazón y cerebro reciban una mayor cantidad de oxígeno. Y por último, los órganos y las paredes circulatorias permiten el flujo libre de plasma impidiendo que los pulmones colapsen con las grandes presiones submarinas.

Así que dale, toma una respiración profunda y sumérgete sin miedo en la bañera de tu casa. Hey, por algo hay que empezar.