A este hombre el dentista le sacó un diente y… la memoria

Este hombre, por otro lado con muy buena salud, fue al dentista y lo último que recuerda fue cuando el doctor le inyectó la anestesia. Desde ese momento todo su mecanismo de memoria se fue al desastre.

Pertenece a las fuerzas armadas inglesas, con una carrera distinguida, William necesitaba un tratamiento de conducto, un procedimiento de rutina que, por alguna razón desconocida, terminó mal.

Al volver a tener conciencia de sí mismo el dentista ya había terminado con él pero William no recordaba nada de lo que había pasado en esa silla. A partir de allí su memoria de corto alcance desapareció. Todo evento reciente se pierde para él dentro de la siguiente hora y media como máximo.

Su recuerdo de eventos pasados sigue funcionando bien, recuerda sus momentos más importantes, pero se levanta cada mañana con la convicción de que tiene pendiente una cita con su dentista. Y cada mañana debe ponerse al día viendo un record que graba el día anterior en su teléfono y que titula “Mira esto primero”.

Los exámenes médicos que se le han hecho no arrojan ningún resultado, no hay lesión ninguna en su cerebro ni en ninguna otra parte de su cuerpo.

Al final de ese fatídico día del dentista se sintió tan mal que tuvo que ser ingresado a un hospital.

Descartada una causa física los doctores especularon que podría tratarse de un trauma sicogénico, es decir que el sistema nervioso fue afectado de alguna manera, pero de nuevo los exámenes no apuntaban en esa dirección.

Los escáneres del cerebro indicaban que su hipocampo, lugar donde se guardan las memorias y se procesa el aprendizaje, estaba en condiciones normales.

El caso de William es indicativo de lo poco que conocemos aún sobre ese increíblemente complejo órgano que es el cerebro. Cuando alguien tiene una experiencia se ilumina, por decirlo de alguna manera, un trazo o circuito de ciertas sinapsis que configuran la percepción de ese evento. Ese circuito en particular debe ser consolidado para solidificar o reafirmar la permanencia de la experiencia. Esto se hace cada vez que recordamos ese evento o comenzamos a asociarlo con otras experiencias relacionadas con él. A nivel fisiológico se logra a través de la producción de ciertas proteínas.

La falla de este mecanismo se conoce como memoria anterógrada, la incapacidad de aprender nuevos hechos.

¿Por qué la memoria de William se vio afectada de esa manera? Nadie sabe. Pero que no cunda el pánico, con seguridad tu próxima visita al odontólogo no va a producirte nada semejante. Eso espero.