Créelo, una vez intentaron construir un barco de hielo. Conoce la historia

Se llamó proyecto Habakkuk. Los submarinos alemanes estaban destrozando las líneas de aprovisionamiento que alimentaban el ejército aliado en Europa. Inglaterra sufría y sabía que sin esa línea de suministros las posibilidades de mantenerse frente a Alemania eran mínimas. Era necesaria una nueva arma que asegurara protección para los convoyes civiles-militares que cruzaban el Atlántico.

Respondiendo a esta necesidad el inventor británico Geoffrey Pyke le propuso una idea nada convencional al Primer Ministro británico Winston Churchill.

GEOFFREY PYKE

La proposición consistía en un barco hecho de hielo de unas proporciones colosales aún no superadas en esta época de súper barcos. Pyke incluso propuso el uso de un exótico material del que muy poco se sabía entonces: el pykrete, una loca combinación de hielo y aserrín que ofrecía alta resistencia a impactos y era barato de producir.

LÁMINA DE PYKRETE MOSTRANDO UN IMPACTO DE BALA

Churchill le dio el visto bueno y el inventor se trasladó a América para el desarrollo y construcción del primer prototipo. Los trabajos se llevaron a cabo en las aguas del Lago Patricia en Canadá.

El barco proyectado tenía en su forma final 610 m de largo con un desplazamiento de 1,8 millones de ton y su casco tendría 12 m de espesor.

En comparación el barco más grande que hoy surca las aguas mide casi 200 m menos y solo tienen un desplazamiento de 600.000 ton. La nave de Pyke era un verdadero gigante del mar.

 

El barco iba a ser construido de grandes bloques de hielo reforzado con aserrín, y otros materiales vegetales, tal como un niño construye su barquito con legos.

El gran espesor de su casco estaba garantizado, de acuerdo a los ingenieros, para resistir el impacto directo de torpedos y otros explosivos alemanes. Parte del diseño era la construcción de un complejo sistema de enfriamiento para mantener el hielo y la integridad del barco.

El prototipo midió 18 m del largo y 9 de manga y solo se necesitaba un motor de 1 hp para mantenerlo congelado. Sin embargo cuando intentaron escalarlo hacia arriba las cosas comenzaron a complicarse. La complejidad de la tarea fue incrementando los costos y atrasando la propuesta fecha de entrega del modelo operativo.

Al final los números dejaron de ser prácticos. La fecha definitiva de entrega se alargó hasta el año 1945 con un costo por unidad funcional de más de 10 millones de libras.

Churchill dijo que no. El proyecto fue engavetado y el gigante de hielo pasó a la historia.