Lowriders: arte callejero en clásicos de colección ¿Los has visto?

Cierto día de fin de semana sales al Mall para pasear un rato. Y una vez allí te encuentras con un despliegue de autos clásicos, perfectamente bien conservados y pintados en colores muy llamativos. Tienen toda clase de detalles que denotan que, aunque son modelos de por lo menos tienen 30 años, han sido adaptados a la modernidad.


De repente ves que uno de estos chicos de vestimenta de rapero de Brooklin agarra un mando que está conectado a uno de estos clásicos y hace que empiece a “bailar” al sonido del beat de hip-hop que predomina y música de Cypress Hill. Como si de una Xbox se tratara te das cuenta que la adaptación que le han hecho al auto le posibilita elevar cualquiera de sus hasta más de un metro y medio del suelo.

Pero, ¿Qué es esto? Quizá te preguntes. Pues has visto a un Lowrider en acción. Pero, si eres fanático del hip-hop o el rap, este despliegue no es extraño en lo absoluto para tí. Ya has visto varios de estos bellos ejemplares en los videos de famosos raperos y sabes bien que aún con todas las modificaciones hechas, se pueden desplazar tranquilamente como autos normales por las calles o bailando al son de lo mejor de “Public Enemy”.


¿De dónde salió esta moda?

Tal vez te sorprenda que esto no es para nada nuevo. Fácilmente nos podemos ubicar en el Whittier Boulevard de 1960 o el Van Nuys Boulevard durante la década de 1970, cuando los primeros modelos rodantes de este arte se mostraban en esas zonas del sur de California para sus exhibiciones semanales.


De hecho, por décadas Los Angeles ha sido el escenario focal de este particular arte. Constructores mecánicos particulares modificaban los chasis y cuerpos de sus clásicos americanos, entonces les alteraban la suspensión para que se acercaran lo más posible al pavimento. Lo demás era decorarlos con pintura llamativa, partes cromadas, tapicería de cuero a rayas, y cauchos de raya blanca para que jueces los evaluaran en bulevares de la ciudad.
Como puedes ver, ha sido el desarrollo de una herencia cultura de por los menos tres generaciones que por allá en los sesentas ya veía a sus padres y tíos en estas piezas de mecánica rodante formando clubs que les transmitían un sentido de orgullo étnico y sentido de comunidad. Los chicos de ese entonces ya soñaban con el día en pudieran tener su propio “shorts” algún día.
Al mismo tiempo, esta escena del “cruising” ayudó a expandir la “música de ojos marrones” nacida al este de Los Angeles de los sesentas. Así que llegamos al punto donde estos lowriders de Fairmount Park llegaron a incluirse en películas y videos musicales de pop and rap, tales como “Straight Outta Compton,” el “Hollaback Girl” de Gwen Stefani y “My Life,” de Game junto a Lil Wayne.

¡Clásicos “enchulados” por fuera y por dentro!

Si ahora levantamos el capó, encontraremos grandes motores, como por ejemplo V8s de Detroit de dos o tres veces los caballos de fuerza de los modelos originales. Y es que se pasó de solo ser “bajos y llamativos” a ser “bajos, llamativos y de poder.”


Luego están los complejos, pero magníficamente adaptados tanto por prácticos como por vistosos, sistemas hidráulicos que les dan a estos “abuelos repotenciados” la capacidad de elevarse y saltar. Dichos sistemas hidráulicos se sustentan en una buena cantidad de baterías de gran capacidad conectadas en serie.

Alcance actual de los Lowriders

Para tener una idea del valor cultural de estos autos, ubiquémonos en el Petersen Automotive Museum de los Angeles y su exhibición “The Miracle Mile” que contiene lo más selecto de estos vehículos de diseño con orígenes humildes. Ya en 2003, y luego en 2008, el museo había tenido shows centrados en estas máquinas que rompieron los records de asistencia del propio museo, por lo que tiene una nueva temporada que comenzó el 1 de julio del 2017 y se extenderá hasta 28 de mayo de 2018.