Mucho más notable que un tatuaje: ¡Los igalas y sus marcas faciales!

¿Eres de los que piensan que las personas que se tatúan arruinan su vida? Por otro lado, los entusiastas del arte corporal muestran su individualidad y buscan autentificarse en medio de los suyos. Sea que estés en contra o a favor, ¿Qué pensarías de la idea de hacerse marcas en la cara al mejor estilo de Tony Montana, el popular “scarface”?

Dichas marcas serían un “carné de identidad” permanente que no podría perderse ni falsificarse. Harían que tus parientes te reconocieran de inmediato, y te permitirían acceder a los derechos y privilegios de tu sociedad. Además, te distinguirían de otros “clanes.” ¿Te parece una idea absurda? Pues te presentamos a los Igalas, una de las más de doscientas cincuenta etnias de Nigeria.


El origen de estas marcas faciales

La escarificación y la cicatrización, aunque no son exclusivas de África, tienen una larga historia en dicho continente. En las cabezas de bronce hechas en Ife (Nigeria) hace setecientos años, se observan líneas faciales que, según opinan muchos, constituyen marcas étnicas.


No todas las marcas faciales se hacen por motivos de identificación étnica. Algunas estaban relacionadas, y todavía lo están, con prácticas religiosas. Otras son un símbolo de alcurnia en las sociedades tradicionales. Y las hay que se consideran puramente estéticas.


Existe una gran variedad de marcas, y generalmente quienes se encargan de hacerlas son personas especialistas dentro de la comunidad. Algunas no son más que unos ligeros cortes cutáneos, mientras que otras son verdaderos tajos, ensanchados después con los dedos. A veces se aplica a la herida algún tinte autóctono para dar color a las marcas. Cada etnia tiene su diseño propio y exclusivo.


Por ejemplo, una marca vertical en cada mejilla, tanto de un hombre como de una mujer, identifica a los ondos. Tres marcas horizontales en cada mejilla identifican a los oyos. A los entendidos en marcas les basta con dar un simple vistazo al rostro de alguien para saber a qué etnia, ciudad o hasta familia pertenece.


Actitudes encontradas

Tal como existe una gran variedad de marcas y de razones para ostentarlas, también varían las actitudes respecto a ellas. Muchos las llevan con orgullo. Otros se resienten mucho de tenerlas. Y una adolescente elogia a su madre por no consentir que la marcasen de pequeña. Dice: “Si me hubieran hecho las marcas, pensaría en suicidarme”.


Una tradición en decadencia

Debido a que las marcas se suelen realizar cuando el niño es pequeño, la mayoría de los nigerianos que llevan marcas étnicas en el rostro poco pudieron hacer para evitarlas. Sin embargo, cuando llegan a ser padres, deben decidir si marcarán o no a sus hijos.
Algunas personas optan por hacerlo. Hoy día, sin embargo, cada vez son más los padres para los que estas razones no son de suficiente peso. Incluso entre los que se sienten orgullosos de sus marcas, son comparativamente pocos los que exponen el rostro de sus hijos al cuchillo del cirujano de la tribu, particularmente en las ciudades.

El dolor y el peligro de infección, así como el desdén y la discriminación que los niños pueden sufrir en años posteriores, son factores por los que muchos padres rehúsan hacerles marcas faciales a sus hijos. Parece que, en la Nigeria del futuro, el “carné de identidad” será algo que la gente llevará en la billetera, no en el rostro.