Una familia que amó tanto su gallina que le dedicó un obituario

Hay mascotas de todo tipo. Tradicionalmente, las familias acogen en su seno a perritos, gatitos, pececitos o pajaritos. Algunos, un poco más exóticos, se decantan por animales de granja como cerditos o cabritos. Los hacen un integrante más del círculo familiar y crean fuerte lazos afectivos. Y cuando estos mueren, pues por supuesto que estas personas tienen que superar un proceso de duelo.

Sin embargo, hay casos bastante curiosos. Uno de ellos ocurrió en Texas, en los Estados Unidos de América. La familia Sword vive en College Station, está compuesta por Gregory, el padre, Stephanie, la madre, y sus dos hijos. Incluyeron a este núcleo a Big Mama, una gallinita raza Rhode Island Red. La criaron encerrada en un apartamento en Houston, con otra familia, pero al momento de practicársele una eutanasia, un veterinario bastante compasivo hizo que la familia cediera al animalito y tuviera una nueva oportunidad de vida en el hogar de los Sword. La familia encontró una fotografía de su amigo emplumado y se sintieron “consternados inmediatamente”, viajaron hasta Houston y la adoptaron. La incluyeron en el corral con otros seis pollos de su propiedad, y la gallinita recuperó su salud.

Lo más particular de la historia fue, precisamente, después de la muerte de Big Mama. El pollo ha recibido la gracia de ser mencionada en un obituario formal y pagado en el periódico, como lo tendría cualquier miembro humano de una familiar moderna tradicional. El periódico The Eagle, de la ciudad de Bryan, protagonizó el fenómeno. Según la madre, no esperaban que el obituario fuera a notarse mucho, sino simplemente usar la historia de Big Mama para recordarle a otros “que cada vida es valiosa y vale la pena salvarse, aún la de un pollo.”

En el obituario se leía, según lo escrito por los Sword, que “no muchos pollos merecen un obituario, pero ella sí”. La gallina tuvo la dicha de “descubrir lo bella que podía llegar a ser la vida caminando sobre la hierba, formando parte de un corral y recibiendo amor veinticuatro horas al días siete días a la semana.

Reacciones fueron muchas. Muchos fijaron su postura al señalar que los pollos son solo animales para alimento. Otros, por su parte describieron a estos animales como criaturas más complejas en sentido emocional e inteligentes, más de lo que muchos podrían llegar a creer. Esto parece apoyarse, según algunos, en experimentos que afirman acerca de los pollos que pueden ronronear como gatos, tener consciencia de sí mismo y también sentir empatía, planificar su futuro a corto plazo y hasta, de acuerdo a investigadores italianos, ejecutar operaciones aritméticas muy básicas.

Los Sword lograron su cometido a un alcance mayor de lo que se esperaban. Hicieron que la gente comentara de lo publicado y supiera que hay familias que aman a sus gallinas y hasta con razón, pensando que son criaturas con sentimientos.