5 horribles errores médicos que te escandalizarán

Ekaterina Fedyaeva, 27 años, tenía una operación quirúrgica rutinaria programada en Ulyanovsk, Rusia. En la operación todo salió bien pero fue en el postoperatorio que todo salió mal. En el soporte del suero colgaron una bolsa que contenía formaldehído, el cual en su forma diluida es conocido como formol, usado para preservar cadáveres.

Ekaterina sufrió dolores agónicos y convulsiones durante 2 días para luego entrar en coma. Causa de muerte: falla catastrófica de múltiples órganos.

Richard Smith, 70, tenía problemas de riñón y en el 2010, al terminar una de sus diálisis, comenzó a quejarse de dolores de estómago. El doctor que lo atendía le recetó un antiácido. Lo que Richard recibió fue pancuronium, un poderoso relajante muscular, la segunda de tres drogas que se usan para matar reos condenados a muerte por inyección letal. En dosis reguladas, es usualmente usado para procesos de entubación. Richard sufrió paro pulmonar casi inmediatamente, muerte vegetal y murió 1 mes después. Causa del error: los paquetes se parecen.

Regina Turner había sido víctima de varios pequeños ACV y los médicos decidieron que una intervención quirúrgica era lo más adecuado. La operación en cuestión se llama craneotomía de bypass izquierda que les permitiría operar directamente en el cerebro. La operación fue realizada con éxito…en el lado derecho del cerebro de Regina.

La salud de Regina comenzó a deteriorarse sin remedio hasta necesitar 24 horas de atención. Regina no murió pero sufrió desfiguramiento y mantiene estados de angustia emocional, fases intensas de ansiedad y depresión.

Pablo García sufría frecuentes infecciones intestinales por lo que recibía repetidas dosis de antibióticos. Su doctor le recetó Septra que es una medicina cuya cantidad se prescribe de acuerdo a la edad y peso del paciente. En el hospital el cálculo se hacía usando un sistema automático para el cálculo correspondiente de los miligramos. La enfermera encargada reseteó la máquina con un pequeño error y la computadora respondió con una dosis equivalente a 38 píldoras.

La enfermera vio el resultado, se encogió de hombros, consideró que no valía la pena consultar con el médico una dosis tan extraña y le dio las 38 tabletas a Pablo. Su supervivencia fue nada menos que milagrosa.

Robert Suart y Darren Hughes esperaban por riñones aptos para el correspondiente trasplante. Tras la larga espera los riñones aparecieron. Eran los órganos de un alcohólico desconocido que murió en la calle en el 2014 se creía por un ataque de meningitis. Según el protocolo establecido esos riñones nunca debieron ser usados para trasplantes pero, de cualquier modo, se enviaron al hospital.

Robert y Darren murieron poco tiempo después de meningitis. Los riñones estaban infectados con halicephalobus gingivalis, un parásito que produce inflamación del sistema nervioso central, disfunción cerebral y meningitis, cuya presencia en los riñones a nadie se le ocurrió chequear.