Defecar en público es un verdadero problema en estos lugares

Puede ser común ver a un hombre orinando entre los arbustos, pero más allá de eso hay algunos países en los que es cada vez más común defecar en público. Así como tanto ricos como pobres pueden sentir la urgencia de ir al baño, estos fétidos problemas no solamente se limitan a países del Tercer Mundo. Como no es algo que encontrarás en una guía de viaje, hemos creado un artículo para informarte bien al respecto y que no te sorprenda.

China

Aunque hacer popó en las calles puede ser muy común entre niños pequeños y bebés, algunos adultos de China también tienen esa mala costumbre. La costumbre viene desde tiernas edades, en las cuales muchos padres no enseñan a sus hijos que ese tipo de comportamiento está prohibido. Y como existe un alto índice de migración por parte de la comunidad china, muchos se han llevado el hábito consigo. Es por ello que, fuera del Louvre, en París, se puede ver un cartel en mandarín que advierte a los turistas a no permitir que los niños hagan sus necesidades en los alrededores.

India

Otro lugar con problemas clásicos en este sentido es la India. De hecho, se ha estumado que más de la mitad de la población en India defeca en lugares abiertos, unos 600 millones de personas. Es por eso que hay tantos brotes de diarrea y problemas gastrointestinales que fácilmente se esparcen entre la comunidad. Las autoridades sanitarias han instaurado iniciativas para atacar el problema, pero se han dado cuenta que hacer más sanitarios públicos no es suficiente si no se educa a la población.

Monte Everest

El Monte Everest debe recibir especial mención, ya que muchos de los que visitan este lugar no saben que los escaladores deben llevar alfombras para colocar debajo de sus tiendas. De lo contrario podrían estar durmiendo sobre montones de excremento. El problema con el Monte Everest es que los únicos sanitarios se encuentran en el Campo Base, a unos 5,500 metros de altura. Quienes suben más alto deben excavar para hacer sus necesidades, y como el excremento se congela y no se descompone, termina causando serios problemas. Así que, si alguna vez subes al Monte Everest y tienes sed, no pienses en derretir el hielo. Podrías estar tomando más que simplemente agua.